Ernesto Mallo. Escritor

"Hay países que producen neveras en serie, teléfonos en serie y asesinos en serie"

  • El novelista retrata la Argentina de los primeros años 70 en 'La conspiración de los mediocres', la nueva entrega del comisario Lascano, protagonista de varias obras en Siruela.

El escritor argentino Ernesto Mallo (La Plata, 1948) se traslada al periodo inmediatamente anterior a la dictadura de Videla en La conspiración de los mediocres (Siruela), nueva entrega de la serie del detective Lascano, protagonista de Crimen en el Barrio del Once, El policía descalzo de la Plaza San Martín y Los hombres te han hecho mal.

-¿Cómo fue esa etapa? ¿Qué le interesaba reflejar?

-Lo interesante de esta época es que hallamos algo así como el huevo de la serpiente de lo que luego sería el terrorismo de estado a gran escala que hicieron los militares. En los principios de los 70, justo antes del golpe de Videla y sus secuaces, López Rega, que paradójicamente era el ministro de Bienestar Social, fundó la Alianza Anticomunista Argentina, que tenía un símil en España con las mismas siglas -AAA-. Una organización de carácter policial que se dedicaba a asesinar e intimidar a quien pensara diferente: asesinó a más de 3.000 personas. Cuando los militares expulsan a López Rega del país él negocia la salida a cambio de la información de inteligencia que tenía sobre las organizaciones de izquierda comunista.

-¿Cómo convive la Argentina actual con el recuerdo de este pasado tan reciente?

-Como puede. Mal, en general, porque la muerte de un ser querido cuyo cuerpo no puede ser encontrado, que no puede ser velado y enterrado y ser objeto de los rituales que tienen que ver con el luto y con asumir que la persona ya no está, produce una herida que no cierra nunca. La gente siempre está esperando que tal vez un día, mágicamente, se abra la puerta y ese ser regrese. Los militares se encargaron de hacer desaparecer los cuerpos y hay muchísimos casos en los que no se ha podido dar sepultura a esas personas.

-¿Cómo surge el personaje del detective Lascano?

-Muchas veces pienso que Lascano tiene vida propia porque hace cosas que yo no me imagino. Apareció como un policía deprimido que fue adquiriendo más cuerpo. Yo siempre digo que mis personajes son como mosaicos de muchas personas que conozco y otras que imagino a partir quizá de un gesto que veo en la calle: son personajes complejos.

-¿Qué podemos esperar de Lascano en el futuro?

-No lo sabemos, lo maté en la primera, lo jubilé en la tercera y el tipo siguió... Lascano tiene vida propia y es muy tozudo: sigue volviendo.

-¿Tenemos en España una imagen razonable de la Argentina actual o está muy distorsionada?

-Yo creo que la realidad ya ha dejado de existir. Todo lo que podemos ver pasa por los medios de comunicación, que tienen su línea política, editorial, así que recortan un fragmento de esa realidad y eso es lo que nos cuentan. La imagen está muy distorsionada, del mismo modo que la imagen de España en Argentina, e incluso la de Argentina en Argentina.

-¿Cuáles son los aspectos que más le interesan, como escritor y como lector, del género policiaco?

-La capacidad que tiene para retratar la sociedad en un momento determinado. Como tiene esa relación tan estrecha con lo verosímil debe retratar todo el tiempo la sociedad en la que vive, y una sociedad produce un determinado tipo de criminales (y otra sociedad produce otro). El ejemplo más claro en este sentido es ese personaje del asesino en serie que seduce tanto al cine como a la literatura. Los asesinos en serie son más comunes en países industrializados que en países que no lo son. Podemos decir que hay países que producen neveras en serie, teléfonos en serie y asesinos en serie: son parte de esa cultura. El género, al rescatar estos elementos del crimen real, retrata también la sociedad en la que se desarrollan.

-¿En qué momento se encuentra la narrativa argentina?

-Qué difícil... Yo creo que está en un muy buen momento, sobre todo en cuanto a autores de género, porque el país da mucho material de esto que hablábamos antes.

-¿Qué proyectos tiene sobre la mesa?

-Estoy haciendo dos antologías para la editorial Siruela, un proyecto muy ambicioso que se llama Ciudades negras, las primeras de las cuales son Madrid y Barcelona. Hay diez autores en cada ciudad que eligen un barrio y cuentan un cuento sobre ella. Lo extenderemos a otras, quizá Bilbao, La Coruña..., ya veremos.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios