Quique Parodi contra los fantasmas
El escritor gaditano Alejandro Luque debuta en la literatura infantil con los primeros casos de un niño parapsicólogo, una aventura publicada por el sello sevillano Babidi-bú e ilustrada por Gabriela Molinaro.
Quique Parodi tiene nueve años y una enfermedad que le impide salir de la cama, pero su vida no conoce la monotonía. De todas las vocaciones posibles ha elegido nada menos que analizar las apariciones de fantasmas y los fenómenos inexplicables, una causa en la que le ayuda su amigo Miguelito. Si usted sufre unos arañazos en la piel que parecen cosa del diablo, o percibe con horror cómo un duende travieso irrumpe cada noche en su casa, no se preocupe: nuestro protragonista le encontrará las respuestas.
El periodista y escritor gaditano Alejandro Luque debuta en la literatura infantil con Tres misterios para Quique Parodi, parapsicólogo, una aventura deliciosa que ilustra Gabriela Molinaro y que edita el sello sevillano Babidi-bú, y en la que Luque reinterpreta un material inesperado: unos cuentos que coescribieron Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares bajo el seudónimo de de H. Bustos Domecq, Seis problemas para don Isidro Parodi. “El personaje era un presidiario que resolvía casos criminales desde la cárcel, y yo me pregunté cuál sería la versión infantil de esa fórmula, porque, claro, los niños no van a la cárcel. Una prisión para los chavales sería la cama, cuando están malitos, porque no pueden bajar a la calle a jugar, y ahí me vino la imagen de Quique. No se especifica qué enfermedad tiene, pero lo cierto es que no sale de su cuarto. Y un niño no va a resolver un asesinato, pero sí un misterio parapsicológico: la infancia es esa época en la que convivimos con lo fantasioso, lo fabuloso”, explica el autor.
Imaginar los casos de Quique Parodi ha permitido a Luque reencontrarse con el niño que fue. “De pequeño era muy miedoso, y en las noches veía fantasmas donde no los había. Pensé que este libro podría ayudar a los niños asustadizos a enfrentar esa fantasía que los aterroriza a la razón, para que se den cuenta de que casi todo, al final, tiene una explicación lógica”, defiende el narrador, actual director de la Feria del Libro de Cádiz.
“Quería mostrar a los niños asustadizos que lo que nos aterra suele tener una explicación”
Luque era consciente de estar dando forma a “una obra para primeros lectores, y yo buscaba que fuera entretenida, que fuera ágil, pero me gustaba que tuviera también valores de fondo: está esa idea de que un niño aparentemente impedido pueda ser el héroe de la historia, la apuesta que supone en tiempos de xenofobia que la acción transcurra en un barrio multicultural”, dice sobre un vecindario en el que conviven Larbi, de origen marroquí, Wang, con raíces en China, y Yamilet, una chica cubana. “Creo que eso se ajusta bastante a la realidad, porque los niños no se piden el pasaporte para jugar entre ellos; son los adultos los que insisten en las diferencias”, argumenta Luque, al que también le interesaba retratar “esa camaradería al estilo de Quijote y Sancho entre Quique y Miguelito, quien sigue a su amigo aunque la empresa sea descabellada. Por él iría hasta el fin del mundo”.
El escritor recurió a un vocabulario más o menos adulto y se negó a “infantilizarme en el peor sentido, porque tengo plena confianza en el lector infantil, que a menudo es más sagaz y más receptivo a lo que planteas”, opina. “Los que nos dedicamos a escribir para adultos nos encontramos aquí un público sin filtros, que muestra entusiasmo ante lo que le gusta y que rechaza de plano lo que no le convence. Los niños son lectores muy creativos que visualizan lo que se les cuenta; quizás los adultos hayamos perdido esa capacidad para emocionarnos”, opina.
En las presentaciones de Tres misterios para Quique Parodi, parapsicólogo en colegios y en librerías, señala Luque, “los chavales me cuentan sus propias experiencias con lo sobrenatural, y yo les advierto que cualquier día sus vivencias pueden aparecer en una secuela, porque me apetecería publicar al menos una segunda parte de Quique Parodi. Pero tengo que encontrar nuevos fenómenos extraños que estén a la altura de los anteriores, para no bajar el listón”.
“El público infantil se entusiasma con lo que le gusta y rechaza de plano lo que no. No tiene filtro”
El autor, que el pasado 2025 vivió un año “extenuante” y entre otros proyectos se encargó de la edición de Lampedusa en España, de Gioacchino Lanza Tomasi, en Acantilado; y de Memorias del subdesarrollo, de Edmundo Desnoes, en Cátedra, y de otros dos libros del mismo escritor, Mirando y dejando en Renacimiento y Para verte mejor en la Universidad de Almería, admite que no contaba con demasiados referentes de literatura infantil antes de embarcarse en el género. “Pertenezco a una generación [Luque nació en 1974] en la que los niños leíamos lo que había en casa, no importaba que fueran las selecciones que tenía tu abuelo del Reader’s Digest o una novela de Stephen King. Me parece simbólico que los chavales de mi época tuviéramos a una poeta como Gloria Fuertes en la tele, pero que no leyéramos exactamente sus poemas”, comenta. “Ahora hay libros preciosos, gente que sabe mucho de la psicología de cada edad, pero también era emocionante en mi infancia lanzarte a la piscina cuando abrías un libro sin saber si ibas a poder nadar”.
Luque, que además de narrador es poeta y ensayista, le revela a sus nuevos lectores en la solapa de Tres misterios para Quique Parodi, parapsicólogo que entre otras historias “ha sido músico en Cracovia, dibujante en Siena, cocinero en Copenhague y repartidor de publicidad en Buenos Aires, pero solo por un día”, expone en su nota biográfica. “Pensé que lo que más podía atraer a un niño eran esas aventuras exóticas que podía haber vivido, de forma muy efímera porque lo único en lo que he tenido constancia son el periodismo y la escritura”. Ahora, a todas esas facetas, Luque podrá sumar la de autor de literatura infantil. “En la medida de las posibilidades, si el trabajo y los compromisos me lo permiten, me gustaría seguir en ese camino porque los primeros pasos han sido muy gratificantes”.
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