Un ensayo reivindica la singularidad poética de Manuel Altolaguirre

Francisco Morales Lomas, Rafael Ávila y Eduardo Vila revisan en su libro 'Invitación a la libertad' la obra completa del malagueño, miembro del grupo del 27

Altolaguirre, en su casa de Madrid, en una imagen de 1935.
Altolaguirre, en su casa de Madrid, en una imagen de 1935.
J. L. Picón (Efe) / Málaga

13 de abril 2010 - 05:00

El primer ensayo publicado en España sobre la poesía completa de Manuel Altolaguirre (1905-1959) resalta como principal valor su libertad, ya que sus autores consideran que se trata de uno de los poetas "que se sintió más libre en la Generación del 27, mientras que otros bebían de otros sitios". "Altolaguirre no se dejaba llevar por modas y hábitos, porque tenía mucha personalidad y un concepto de la poesía más allá de los periodos", afirmó ayer Francisco Morales Lomas, coautor junto a Alberto Torés, Rafael Ávila y Eduardo Vila de Invitación a la libertad, que se presentó ayer en el Ateneo de Málaga. Pese a que sí existían muchos estudios parciales sobre la obra de este poeta, no se había abordado todavía de forma global como hace ahora este ensayo, a partir de la poesía completa publicada en 1999 por la editorial Cátedra, con el añadido de la obra Alba quieta, editada posteriormente.

La tardía publicación de esta obra, escrita en 1927, se debe a que Altolaguirre la envió entonces a Juan Ramón Jiménez y éste "no le hizo mucho caso", por lo que el malagueño decidió no publicarla. Precisamente, Juan Ramón Jiménez fue el gran "guía espiritual" de Altolaguirre, junto a toda la poesía de San Juan de la Cruz y la barroca de Góngora, apuntó Morales Lomas. También señaló que "llama la atención" el hecho de que en su primer libro, con sólo 21 años, Altolaguirre "profundizara mucho en el tema de la muerte", algo en lo que podría haber influido la reciente pérdida de su madre, aunque algunos de los poemas estaban escritos antes de este hecho. "Siempre se ha tenido una visión de Altolaguirre como un poeta ligero y simple, escorada hacia los tópicos, y el sambenito de ser un poeta menor de la Generación del 27, pero no es real, porque es mucho más profundo", subrayó este experto. Por ello, sostiene que ha sido "injustamente valorado" en su condición de poeta por sus propios compañeros y coetáneos, que le consideraban "muy buena persona, generoso y dado a los demás", pero es difícil encontrar referencias a su poesía en la prensa de la época incluso de su gran amigo Emilio Prados.

"Hablaban de él mejor como persona que como poeta", reiteró al respecto Morales Lomas. Sobre la relación de Altolaguirre con Juan Ramón Jiménez, Lomas, apuntó que tuvo altibajos y "algunos desprecios" por parte del Premio Nobel onubense. En la escasa valoración como poeta de Altolaguirre puede haber influido su "labor extraordinaria" como editor, que ha llegado a eclipsar su otra faceta, añadió el coautor del ensayo.

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