Cultura

El reto más difícil de Hugh Jackman

  • El protagonista de 'Australia' tomará el brillante testigo de Billy Crystal o Bob Hope como presentador de la gala de los Oscar, que se celebra el domingo

El éxito de la edición 81ª de los premios Oscar dependerá en parte de la destreza del australiano Hugh Jackman, novato en un escenario que aún recuerda con añoranza a Billy Crystal o al legendario Bob Hope.

Jackman, de 40 años, considerado el hombre más sexy del mundo por la revista People, presentó la ceremonia de entrega de los galardones Tony -los grandes premios del teatro- en 2003, 2004 y 2005, y cosechó un gran éxito entre la crítica, materializado en el premio Emmy -los Oscar de la televisión- que le concedieron en 2005 por esa labor.

A Bill Condon, productor ejecutivo de la gala de este año de los Oscar, le debió llamar la atención el nombre de Jackman cuando éste cantó en 2004 una versión del tema One Night Only, extraído del musical Dreamgirls, adaptado al cine por Condon en el filme homónimo de 2006.

No cabe duda de que el australiano tiene ante sí una misión complicada, de la que pocos han salido bien parados. Desde Douglas Fairbanks a Chris Rock, pasando por Fred Astaire, Frank Sinatra, Jack Lemmon o Steve Martin, la Academia de Hollywood ha confiado casi siempre esta misión a miembros de la propia industria.

La primera ceremonia, celebrada en 1929, fue presentada por Fairbanks, el considerado "rey de Hollywood", pero los nombres que parecen llevar pegada la etiqueta de presentador de los Oscar son los de Bob Hope (18 galas entre las décadas de 1940 y 1970), Billy Crystal (ocho ocasiones), Johnny Carson (cinco), Whoopi Goldberg (cuatro) o Jerry Lewis (tres).

La labor de Hope resultó especialmente popular, y aunque nunca fue premiado por la Academia por su trabajo como actor (sí recibió cuatro Oscar honoríficos), ese desdén lo utilizó con humor como arma arrojadiza: "Deberíais darme un Oscar sólo por venir", dijo en 1986.

La llegada de Crystal en 1990 supuso una bocanada de aire fresco. Hizo de sus rutinas en la gala, como las hilarantes apariciones en escenas clave de las películas candidatas, un sello propio, y así llegaron momentos eternos como las flexiones a una mano de Jack Palance, tras haber recibido la sorna de Crystal por su papel en City Slickers.

Crystal apostaba por los bailes, las canciones y las imitaciones, como la que clavó en 1992 cuando entró en el escenario maniatado al estilo del personaje de Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) en El silencio de los corderos.

Años después llegaron otros momentos cumbre protagonizados por Goldberg, quien disfrazada como la reina Isabel I, en 1999, manifestó: "Soy la reina africana. Algunos de vosotros me conoceréis como la reina Virgen, pero no puedo imaginar quién". Los Oscar no entendían de corrección política.

Pero también ha habido espacio para los fracasos, como la edición en la que David Letterman condujo la ceremonia -recordada por la pobre acogida de sus bromas hacia Oprah Winfrey- o cuando Chris Rock atacó directamente a tipos reputados de la industria, como Tobey Maguire, Colin Farrell o Jude Law.

La Academia, por tanto, pretende reactivar y modernizar los Oscar este año, pero sus intenciones se guardan con mimo, aunque ya se habla de una ceremonia más fluida y dinámica, en la que el papel de Jackman tendrá mucho que decir.

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