patrimonio La Antigüedad revelada

La singularidad del Neolítico

  • Los Dólmenes de Antequera esperan su inclusión por la Unesco en la lista de espacios Patrimonio de la Humanidad

Hace 6.500 años Antequera brilló por su singularidad. Su conjunto dolménico es hoy referente indiscutible del megalitismo europeo, precisamente por la genialidad en su creación "y la dimensión paisajística" que otorgaron sus constructores. Leonardo García Sanjuán recuerda su relevancia como uno de los expertos convocados a la Reunión Internacional Sitios Megalíticos y la Convención del Patrimonio Mundial que se celebra hasta hoy sábado en Málaga y Antequera. Sus conocimientos se sumarán al de otros cuarenta especialistas en la materia y servirán para nutrir la propuesta promovida desde la Junta de Andalucía para que este espacio forme parte de la nómina de lugares Patrimonio de La Humanidad de la Unesco.

"Ha habido muchas sociedades que han construido megalitos en periodos y sitios muy distintos", advierte García, coordinador científico del congreso y profesor de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla. La diferencia radica en que los ubicados en la provincia de Málaga destacan, sobre todo, por tres elementos trascendentales. Por un lado, su escala constructiva. "El logro de desplazar bloques de piedra de 160 toneladas en el Neolítico, cuando la tecnología era aún muy rudimentaria demuestra voluntad de hacer algo simbólico, religioso y artístico", subraya el experto.

Utilizados con fines rituales y funerarios, la construcción de estos megalitos permitía además que una comunidad "adquiriera una fama o prestigio", matiza García, asesor además de Menga: Revista de Prehistoria de Andalucía.

Un segundo aspecto a tener en cuenta en la diferenciación de los Dólmenes de Antequera -formado por los megalitos de Menga, Viera y Romeral- es su dimensión paisajística. "Es algo más que un edificio porque guarda relación conceptual, física y de visibilidad con el paisaje que le rodea", explica. Un ejemplo claro se encuentra en la Peña de los Enamorados y el dolmen de Menga. La orientación astronómica típica de estas construcciones era de cara "a la salida del sol". En el caso del sitio de Antequera "está orientado a la Peña". La hipótesis que baraja García con otros expertos es que "se trata de una montaña que recuerda a un rostro humano, con gran valor simbólico y el dolmen se orienta a un punto específico, a la altura de la barbilla", añade. El tercer punto resalta el momento en el que los dólmenes de la provincia se crean como sitios sagrados. "A lo largo de cientos y miles de años, incluso en la época romana y medieval continuaron atrayendo interés por su uso", sostiene.

En el caso de que el conjunto megalítico antequerano fuera declarado Patrimonio de la Humanidad, compartiría privilegio con otros dólmenes europeos como el Templo Magalítico de Malta, los de Stonehenge y Avebury en Inglaterra y el del Newgrange en Irlanda. La distinción supondría un reconocimiento mundial "como sitio de espacial valor para el conjunto de la humanidad" e incrementaría la afluencia turística a la comarca. Pero lejos de ofrecer una mayor protección y conservación del espacio es al revés:" lo que la Unesco espera e que el sitio candidato reúna previamente garantías de protección importante", aclara García.

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