Acorto plazo, la coyuntura sigue condicionada por la pandemia, los elevados niveles de inflación o la crisis energética, agravada con las tensiones geopolíticas en Ucrania. Una combinación de factores que proyecta una moderación del crecimiento global en este primer trimestre del año, como señaló el Fondo Monetario Internacional el pasado mes de enero. En este sentido, se ha constatado una significativa ralentización del avance del PIB de la eurozona en el último trimestre de 2021 a un 0,3% trimestral.

Las actuales incertidumbres y la pérdida de dinamismo de la economía explican la revisión a la baja de la Comisión Europea del avance del PIB de la eurozona a un 4,0% anual este año, frente a un 4,3% estimado el pasado mes noviembre. Entre las principales economías de la región, destaca la revisión al alza de 0,1 puntos porcentuales de las perspectivas de crecimiento de España a un 5,6% anual en 2022 (vs. 5,5% previsto el pasado mes noviembre), un escenario que confirma la recuperación de los niveles de producción previos a la pandemia en 2023. En contraste, el organismo europeo ha rebajado significativamente el avance del PIB de Alemania a un 3,6% anual este año, frente a un 4,6% proyectado anteriormente. Al mismo tiempo, ha moderado el repunte de la producción en un 4,1% en Italia (vs. 4,3% anterior) y en un 3,6% en Francia (vs. 3,8% en noviembre). Por tanto, lograr estos niveles de crecimiento estará ligado al repunte de la actividad a partir del segundo trimestre, a la moderación de las tensiones inflacionistas y geopolíticas en Europa del Este y al avance en el despliegue de los fondos de recuperación Next Generation UE.

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