Análisis

carmen pérez

Universidad de Sevilla

Salarios y márgenes empresariales, al 50% culpables

Esta semana, Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, lo ha dicho claro en una entrevista ("Are big profits keeping prices high?"), concedida al The New York Times: las empresas elevan sus precios más allá de lo necesario para absorber costes más altos y están alimentando la inflación. La presidenta, Christine Lagarde, también planteó el mismo tema hace unos días, reclamando que las empresas y trabajadores compartieran la carga de manera justa. A ellos esto les incumbe y preocupa, porque les implica subir más las tasas de interés para combatirla. Al respecto, incluso sugieren que los gobiernos tendrían que intervenir en algunos casos.

Siempre se habla de que los salarios tienen que contenerse por la espiral que puede generar para la inflación. De hecho, numerosos políticos se centran en pedir a los trabajadores que se moderen pidiendo subidas de sueldo. Sin embargo, no se habla tanto de que el mismo efecto puede producirse por la elevación de los márgenes de las empresas. Y resulta que son culpables en la misma proporción: en el cuarto trimestre del año pasado la mitad de las presiones internas sobre los precios de la Eurozona provenían de las ganancias empresariales y la otra mitad provenía de los salarios.

Fabio Panetta proporciona datos: los márgenes de beneficio de las empresas cotizadas de la Eurozona, alcanzaron el 8,5% en el año, cuando antes de la pandemia, a finales de 2019, el margen medio se situó en el 7,2%. Este fenómeno también se observa en EEUU, donde las empresas declararon amplios márgenes de ganancias el año pasado a pesar de que la inflación fue la más alta en cuatro décadas. Desde numerosas organizaciones y consultoras se denuncia este movimiento oportunista de las empresas.

Ante esto, surgen varios comentarios. Que las empresas suban sus precios porque también ellas tienen costes más altos es razonable. Que apliquen lo de "a río revuelto, ganancias de pescadores", evidentemente, no. Pero hay que tener presente que no todas pueden hacer ni incluso lo primero: son muy distintas las situaciones dependiendo del sector y del tamaño. En muchas ocasiones, la culpa se la llevan injustamente los minoristas, que están sufriendo mucho rechazo, también por parte de los gobiernos, que intentan tomar medidas para detener los precios en las tiendas.

Las que realmente pueden hacerlo es porque tienen un poder de mercado que les permite subir los precios sin sufrir una pérdida de demanda. Y éste es el problema, que no hay competencia suficiente. Panetta apunta a que los gobiernos deberían intervenir mejorando las políticas de competencia. Pero sólo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena. La falta de competencia no se arregla de un día para otro.

Por otra parte, también Panetta advierte a las empresas que por su propio egoísmo se contengan, que lo pagarán si no lo hacen porque tendrán que enfrentar unos costes financieros más altos por las subidas de tipos de interés. Lo pagaremos, particulares y empresas, pero precisamente son las que tienen un alto poder de mercado las que en muchas ocasiones también están más preparadas para manejar convenientemente su estructura financiera.

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