Análisis

Fernando Faces Santelmo Business School

¿Se están forrando los bancos?

La opinión del Gobierno y de algunos analistas es que la explosiva subida de los tipos de interés es la causa del espectacular aumento de los beneficios bancarios. Los bancos están forrando, opinan. El impacto de la subida de tipos de interés se está trasladando con gran velocidad al crédito hipotecario. En España el 60% de las hipotecas son a tipo variable. La traslación de la subida de tipos a la remuneración de los depósitos es más lenta. Los bancos españoles están siendo especialmente lentos en la traslación a los depósitos. En comparación con los bancos europeos, la diferencia es de más de un 1%. Los depositantes españoles están dejando de percibir cerca de 1.500 millones de euros, que están alimentando la cuenta de resultados de los bancos. El BCE ha sido crítico con esta estrategia, señalando que dificulta la eficacia de la política monetaria para reducir la inflación.

En el año 2022 los seis grandes bancos españoles han obtenido un beneficio de 20. 850 millones de euros. Un 25% superior al obtenido en 2021. El consenso de analistas augura que este incremento histórico de beneficios se mantendrá hasta 2025, mientras la inflación y los tipos de interés estén altos.

No obstante, para ser objetivos y justos, el incremento de los beneficios de la banca, considerados como "caídos del cielo", hay que analizarlo en perspectiva. Los tipos de interés están volviendo a la normalidad de antes de la gran crisis financiera de 2008. Desde la fundación del BCE hasta la gran crisis financiera de 2008 los tipos de interés se mantuvieron entre 3% y el 4,25%. Niveles muy próximos a los actuales. Es más, si tenemos en cuenta la elevada e histórica inflación, los actuales niveles de tipos de interés reales (tipo de interés nominal menos tasa de inflación) son negativos. Lo cual quiere decir que avanzamos, pero todavía estamos lejos de la normalidad.

Durante más de una década la banca ha hecho la travesía del desierto. A partir de la crisis financiera del 2008 los bancos centrales inundaron el sistema de liquidez y redujeron los tipos de interés a niveles próximos a cero o negativos. El margen de intereses de la banca se hundió. El principal problema fue la baja rentabilidad. La banca se convirtió en el sector maldito. Los inversores huían y las cotizaciones en bolsa se desplomaban, haciendo perder mucho dinero a los pequeños accionistas. Fueron décadas difíciles, agravadas por la aparición de nuevos competidores tecnológicos ajenos al sector. Todo lo cual obligó a la banca a una gran transformación, reduciendo costes , estructura y plantillas y cambiando el modelo de negocio.

La gran crisis financiera de 2008 desveló debilidades en las áreas de gobernanza y gestión de riesgos. Hubo que aportar más recursos cualificados a la estructura de gestión y control del riesgo, y a los órganos de gobernanza. A pesar del escenario de baja rentabilidad, la banca inició un proceso de saneamiento de sus balances, de mayor provisión y cobertura de sus riesgos y de mayor capitalización y solvencia. Hoy la banca ha modernizado su estructura de gestión y de gobernanza, ha aumentado su solvencia y liquidez y es más resiliente a futuras crisis y amenazas.

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