Los mercados parecían querer encarrilar en jornadas anteriores un rebote, que no termina de materializarse.

En una semana sin demasiadas referencias, los inversores estuvieron pendientes de los mensajes del presidente de la Fed, Jerome Powell, en su comparecencia ante el Senado de Estados Unidos. Powell reitera su compromiso con la lucha contra la inflación, si bien parece confiar en la fortaleza de la economía. Mensajes que parece que calan en el ánimo inversor, ya que Wall Street cotiza en positivo al cierre de la bolsa europea.

Parece claro que los bancos centrales tendrán que seguir tomando decisiones sobre si poner el foco en el control de la inflación o preocuparse por la ralentización económica, pero por el momento lo primero parece ser prioritario. La inflación en Reino Unido se sitúa en 9,1%, máximos de 40 años, con las advertencias sobre la posibilidad de que podría llegar incluso a situarse en el entorno del 11%.

Europa, en cambio, no consigue finalizar en positivo, aunque se moderan las caídas respecto los mínimos de la sesión.

El Íbex cierra en 8.145,40 puntos (-1,10%), tras el castigo a valores como ArcelorMittal (-9,75%), Repsol (-4,27%) o Acerinox (-3,31%). Pesó a caída experimentada por el precio del crudo, con el Brent bajando a 109 dólares/barril y el West Texas a 104 dólares por el miedo a una nueva recesión.

En renta fija, los inversores optan por las compras, lo que ayuda a contener las subidas en los intereses de la deuda, que ayer se se enfriaron.

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