Jornada de ascensos en los principales índices mundiales con los inversores a la espera de lo que decida el BCE este jueves y del dato de IPC de EEUU el viernes.

La decisión de la autoridad monetaria europea ha ganado relevancia tras los negativos datos de la evolución de la inflación en mayo en la Eurozona y de sus principales economías, que podrían provocar una aceleración de la intensidad de subidas de tipos de interés. Todo ello con el foco de atención con las perspectivas de crecimiento a partir del cuarto trimestre, en el que la economía europea podría sufrir un mayor deterioro tras finalizar la temporada estival y ante la persistencia de los riesgos energéticos y alimenticios.

Estas incertidumbres siguen ganando protagonismo ante los últimos acontecimientos en el conflicto bélico en Ucrania por la respuesta del presidente ruso, Vladímir Putin, al aumento del apoyo armamentístico de los países aliados al Gobierno ucraniano.

En Europa la atención también se situó en Reino Unido ante la moción de censura al primer ministro, Boris Johnson, y que abre nuevas incógnitas en una coyuntura marcada por las elevadas presiones inflacionistas y las menores perspectivas de los gestores de compra.

Junto al avance de la reapertura económica de Shanghái, el presidente de EEUU, Joe Biden, reiteró su intención de evaluar la retirada de los aranceles impuestos por la Administración Trump a las exportaciones chinas. Así, en la región Asia-Pacífico, los índices tuvieron un comportamiento positivo en general, igual que en Europa. El Íbex 35 cerró por encima de 8.800 puntos tras subir un 1,28%.

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