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MIENTRAS me llegan nuevas telas, releo el ensayo de Vicente Aguilera Cerni Ortega y D'Ors en la cultura artística española en el que constato con estupor la posición crítica de Don Eugenio D'Ors con respecto a la mujer. En su obra La Bien Plantada,el autor nos dice que da una lección de espíritu clásico, patriotismo mediterráneo y catalanidad eterna. Para ella, la bien plantada, las ocupaciones se escalonan en el siguiente orden de preferencias: Primera, dormir. Segunda, bañarse. Tercera, ir al teatro. Cuarta, bailar. Quinta, recibir cartas de las amigas. Sexta, coser. Séptima, lavar en verano si no se lo prohibiesen los brazos bien hundidos en el agua. Octava, leer. Novena, hacer visitas, conversar y otros deberes que la sociedad impone. Décima, contestar a las cartas de las amigas. Siendo La Bien Plantada una obra de 1911, ya se vislumbraba una actitud de tintes mussoliniana, que después concretaría en su "catecismo novecentista" donde la mujer se ve desplazada por su condición natural a la vez de ausente por discriminación y declasación continuada. La reivindicación femenina no está acabada aunque hayamos superado tantas etapas.
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