El zoco

juan lópez cohard

Bonhomía en tiempos de ponzoña

Son fechas estas que invitan a tener una actitud afable y bondadosa con todos nuestros semejantes, aceptando con amabilidad y cierta comprensión sus ideas, por contrarias que puedan ser de las nuestras. Y reconozco que se ha de hacer un esfuerzo nada desdeñable para tragar con las de algunos. No tanto por las ideas en sí mismas, sino por la forma que el semejante tiene de exponerlas. En definitiva, que ejercer la bonhomía en estos tiempos no es nada fácil, habida cuenta de que estamos en tiempos ponzoñosos, entendida la ponzoña como: "maldad insidiosa que pervierte a quien la oye."

Estamos aún bajo la influencia del anual discurso del Rey. Los gurús políticos han hecho sus pronósticos sobre dicho discurso. Como Pablo Iglesias, que ha aventurado que en Nochebuena, tras la locución del Rey, en las casas españolas se abrirá el debate sobre la monarquía o la república: "Es algo normal, dada las circunstancias". Puede estar seguro Pablo que en la mayoría de las casas españolas el debate trató sobre si era mejor langostinos o carabineros. Este chico (le llamo así por la diferencia de edad, no por falta de respeto) está obsesionado con la monarquía, como todos los de Podemos y los independentistas, (que estos lo estén es normal, solo la república es divisible) y no se están dando cuenta de que cuanto más la ataquen sin causa ni razón, más fieles seguidores tendrá la corona. Muchos amigos, republicanos de toda la vida, después de tomar notoriedad republicanos como Rufián o Iglesias, se me han convertido en los republicanos más leales a la corona que tiene la Monarquía.

Veamos, tachan a la monarquía de no ser democrática, siendo la única institución de España que fue elegida en referéndum y con mayoría absoluta y cualificada. No ha sido electo el Rey como persona, pero es que tampoco lo ha sido Pedro Sánchez, ni Feijóo, ni Rufián, ni ningún representante de los españoles, que no hemos votado a ninguno, sino a los partidos que los han puesto donde y como les ha salido orgánicamente (de sus órganos, sexuales o no). Dice Mayoral, portavoz de Podemos, que al Rey, la falta de legitimidad democrática le impide cumplir la función de arbitrar. Qué entenderá este señor por legitimidad democrática. La que le salga a él de sus órganos. El de EH Bildu dice cuatro chorradas porque ¿qué puede decir quién nunca ha sido ni un demócrata, ni un leal ciudadano con su patria, si no, además, un filo terrorista etarra? Y Pere Aragonés, ese presidente de una autonomía que lo es, gracias a la Constitución que no obedece y que, con la ayuda del actual Gobierno de España, la cambiará para obtener su nada oculto fin de independencia.

¿Se puede actuar con bonhomía ante la ponzoña? Miro y veo que, una ley para proteger a la mujer de la violencia de sexo, pone en la calle y rebaja penas a los agresores. Pero no se corrige. Hay que sostenella y no enmendalla. Otra ley se hace ex profeso para beneficiar a socios parlamentarios, traerá consecuencias porque beneficiará a los malversadores. Al tiempo. Se sabe, pero ni se ha consultado, ni preguntado a médicos expertos, que la ley trans traerá consecuencias irreversibles para jóvenes que se inyecten hormonas, pero eso es igual. Todo vale y todo se defiende vertiendo ponzoña. ¿Y el Rey quiere que nos llevemos bien?

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