Feria

12 de agosto 2023 - 00:45

En la feria que comienza la IA nos dirá con precisión el número de asistentes y los drones -además de iluminar la noche de fuegos artificial- vigilarán el sudoroso y descamisado botellón del centro. La “cultura” y la tecnología, unidas en un mismo evento. Pero no sólo nuestro ayuntamiento se pone a la vanguardia jaranera, sino que, según nuestra paisana y consejera de economía del gobierno andaluz, Carolina España, los populares han conseguido que nuestra región alcance grado óptimo de competitividad fiscal. Todo un logro. Aunque no estoy seguro si compiten con gobiernos de otros territorios a ver quién tiene la fiscalidad más corta o si somos los ciudadanos los que competimos a ver quiénes somos más resilentes ante consecuente deterioro de los servicios públicos.

Uno ingenuamente creía que el sistema fiscal, en su conjunto, tenía como fin la armonización y la distribución, en un sistema autonómico basado en la cohesión social y territorial. De hecho, la Constitución de 1978 garantiza por igual el derecho a la autonomía de todas las nacionalidades y regiones, como la solidaridad entre ellas. Para que tal cosa, constitucionalmente garantizada, sea posible tiene que haber unas comunidades que aporten y otras que reciban del resto. Como Madrid, Cataluña y Baleares tiene un mayor nivel de renta per cápita, las demás reciben más financiación de la que recaudan con los impuestos. Madrid aportó un 24,5% de sus ingresos, Cataluña un 8,8% y Baleares un 11,5%. Andalucía (según datos de Fedea) recibe para financiar sus competencias un 27,03% más de sus ingresos fiscales. En este contexto, no parece que pretender competir fiscalmente con esos otros territorios sea una buena idea. Sobre todo, cuando, con el resto de las comunidades, reclamamos una reforma del sistema de financiación autonómica que mejore nuestros ingresos. No es tarea fácil. Ya que, en dicha reforma, los que aportan quieren hacerlo en menor medida (o no hacerlo) y los demás creen que les corresponde mucho más de lo que reciben. Si como hace nuestro ayuntamiento, para contar visitantes a la feria, ponemos en manos de la racionalidad de la IA la reforma del sistema de financiación, diría que el sistema ha de ser -contrariamente a lo que defiende nuestra consejera- fiscalmente suficiente y progresivo. De forma que, si un improbable gobierno de la derecha cumple su amenaza de hacer un Liz Truss, entonces no habría ni reforma, ni sistema.

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