Los nuevos tiempos

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Gobernar desde el trullo

El Gobierno juega con fuego y se puede quemar, porque el otro jugador todo lo pone al servicio de la independencia

De las muchas modalidades que la política ficción que estalló en España ha alumbrado en los últimos años, la versión 'gobierno desde el trullo' era la que nos quedaba por conocer. Y ya se ha presentado en sociedad gracias a la colaboración estelar de Pablo Coletas, poder en la sombra con capacidad de movimientos suficiente como para acercarse a condenados a punto de caramelo para ser juzgados por sedición y un montón de delitos más.

El control de los medios es vital en la política ficción que vamos descubriendo. Abrió la senda la Generalitat con su TV3, órgano propagandístico con periodistas del régimen y carnet de 'indepe' para entrar. Y ahora TVE 1, en esa línea, primero entrevistaba al gordito en el trullo y así allanaba el camino para que el delfín de la Moncloa se acercara a la cárcel a negociar las cosas de Estado con los que soportan al gobierno títere.

Se nota que había pactos previos para conseguir la toma del poder que realizó el PSOE por sorpresa. Que se puso precio a los apoyos. Y que Sánchez está prisionero de lo que le manden los que tienen su puesto cogido por el mango, a sabiendas de que finalmente las órdenes llegarán desde Waterloo, principio y fin de las decisiones de este último sainete que presenciamos. Al fin y al cabo, la varita mágica del indulto la tienen en Moncloa y se utilizará en su momento, en esta función que se representa ante nosotros con impunidad y descaro.

Este Gobierno juega con fuego y se puede quemar. Porque el otro jugador, el bloque 'indepe', no quiere negociar nada y todo lo pone al servicio de un objetivo previo, la independencia. Darle legitimidad al oponente es un camino equivocado que, aún con estas astucias, supone solo una pérdida de tiempo.

El oponente ya traspasó la línea y enseñó sus cartas. Se equivocó en la forma y en el fondo -como ya han reconocido-, y el Estado al que Sánchez o sus socios representan, solo puede reafirmar su posición resumida en la frase "dentro de ley todo, fuera de la ley nada". La Constitución como marco y referencia es lo único que fija condiciones para hablar.

Mientras tanto, observaremos estas idas y venidas con el asombro del que mira cómo se da alas al de enfrente en su intento constante de alcanzar una posición de igualdad que nunca se les debió dar.

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