Inmensos en el "y tú más y peor y más malo y más corrupto y más fascista y más rojo" de la campaña electoral, situados en el centro mismo del jardín de infancia, entre los párvulos que tiran y estiran un juguete, un chupe, de la mantita sucia y raída; ubicados en el corazón del patio de los locos que se pegan y se escupen y se roban el embudo los unos a los otros, para coronarse como el más cabal, el tuerto siempre es el rey (por muy mal vista que esté esta figura en los últimos tiempos) en el país de los ciegos; aterra pensar qué ha ocurrido con la razón en estos años, dónde ha quedado un debate cabal, cuál es la alta bajura a la que han conseguido descender nuestros políticos. No hay fondo y la forma espanta en algunos casos. Impone la mirada de ciertas políticas tan fija, tan falta de vida, tan perdida, impávidas, ni siquiera se molestan en buscar su esquinita de manta, su embudo enmohecido como trofeo, espeluzna contemplar a las reinas tuertas. Futuros dirigentes, regidores, que no se sabe si aspiran a mantener erguida y fuerte una sociedad democrática o a conseguir caminar con la estela de los halagos, palmeros, chóferes, policías y sus alarmas al paso. Pugnan por encaramarse a un trono desde donde no quede mortal incapaz de contemplarlos, bien arriba en el desfile triunfal de los locos. No hay sorpresas en los debates de chichinabo propios de programas deportivos de trasnoche o de disputas entre famosillos de tres al cuarto. Me niego a pensar que se trate de debates diseñados a la bajura del votante. A los y las aspirantes a presidente se les presupone preparación académica e intelectual, se les presupone sobrados de valores, porque van a ser guía y referente, hacedores de un gobierno justo y equitativo para todos los ciudadanos... o no.... No. En este juego de la margarita siempre gana el no. Tampoco se trata, lo sé, de buscar héroes o heroínas, porque no son más que políticos, pero no pueden avistarse tan difusos aquellos valores que definían y distinguían al héroe del resto de los mortales: la inteligencia para resolver y enfrentarse a cualquier reto, la valentía, la ética, el respeto... Valores que parecen pertenecer a la mitología, imposibles de encontrar en los tiempos actuales. Aquel Heracles que superó las doce pruebas, Perseo que venció a la Medusa, Teseo que luchó contra el Minotauro y Aquiles, héroe de la guerra de Troya, el cuerpo más perfecto y poderoso, al que sus enemigos eran incapaces de derribar, a no ser acertando en su única debilidad, el pie, el talón. ¡Vamos Rafa!

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