El triciclo

Javier / Cintora

¿Lecciones aprendidas?

LA tromba de agua del jueves volvió a colocar a Málaga al borde del caos 20 años después de las inundaciones de 1989. Ese mismo año el Gobierno inició los trámites para construir una presa que regulara la cuenca alta del río Campanillas, aunque tardó casi 18 años en cumplir su promesa y no fue hasta hace apenas pocos años cuando Casasola entró en funcionamiento. También se corrigieron algunos arroyos en sus tramos urbanos como el del Cuarto, embovedado años después de los graves daños que provocó su desbordamiento en 1989. En los arroyos de los Ángeles y de las Cañas también se actuó a raíz de las graves riadas. Pese a estas actuaciones, la ciudad volvió a dar la semana pasada alarmantes síntomas de fragilidad, sobre todo en la zona este, donde numerosas viviendas, locales y garajes resultaron anegados por el caudal del Jaboneros. En Málaga siempre ha existido un elevado riesgo de inundación por culpa de su orografía, pero ahora, como aseguran los expertos, la franja costera está masificada por las construcciones que se han ido levantando estos años y que se han convertido en peligrosos obstáculos para la evacuación del caudal frente a una avenida. El modelo urbanístico de algunos puntos de la franja costera, donde se ha permitido la construcción al borde de los cauces de los ríos, ha contribuido a configurar un territorio en el que el drenaje ha sido el gran olvidado y por ello cuando llueve el agua no llega a los cauces, sino que se queda estancada en las ciudades. Sin duda alguna, las inundaciones de marzo de 2004 en Rincón de la Victoria representaron el caso más paradigmático. El propio alcalde de Málaga, después de su cruce de declaraciones con el subdelegado del Gobierno, aseguró el viernes que de desastres como el de la pasada semana "se sacan lecciones para mejorar la ciudad". Menos mal.

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