Carta a los Reyes Magos: los regalos de verdad que necesita un niño
Olivia
Nada es más grave que legislar considerando víctima o verdugo en función de ser un hombre o una mujer
Irene Montero da motivos todos los días para preguntarse qué justifica que forme parte de un gobierno. No solo por la falta de rigor de su trabajo sino por su sectarismo, su insensibilidad, su empecinamiento por colocar etiquetas de buenos y malos. Se toma el ejercicio de su cargo como una oportunidad única de promover legislaciones para que en igualdad de condiciones siempre los hombres salen perdiendo, a menudo con decisiones que les rompen la vida. Todo ello sin que ninguno de sus compañeros de gobierno levante la voz, y eso que hay tres jueces que tendrían que estar más pendientes que nadie de hacer cumplir la ley y que, a igual delito, igual condena.
Es infinitamente mayor el porcentaje de maltratadores que de maltratadoras, pero las víctimas de maltratadoras, que las hay, tienen derecho a ser considerados víctimas. Una niña de seis años, Olivia, acaba de aparecer muerta al lado de su madre, después de haber ingerido una dosis mortal de barbitúricos. Presunción de inocencia, desde luego, pero los indicios son abrumadores. Si hubiera sido el padre el que apareciera como responsable de la muerte, con toda seguridad desde el gobierno en general, y desde el ministerio de Montero en particular, habrían llovido los mensajes de apoyo a la madre, como ha ocurrido en otras ocasiones. Sin embargo el silencio de Montero durante dos días ha sido escandaloso. Quizá en algún momento tenga a bien enviar un mensaje expresando al padre sus condolencias y su apoyo personal. Pero … se trata de un varón, un hombre. Aunque es la madre, una mujer, la que está siendo investigada; como es la madre la que había advertido que mataría a la niña si le retiraban la patria potestad. Nadie creyó la amenaza, la consideraron un arrebato ante el triunfo judicial de un padre que llevaba años sufriendo acusaciones de maltratador para apartarle de su hija.
En todos los gobiernos, ni uno se salva de tomar decisiones que un porcentaje de la sociedad considera equivocadas. No hay una sola decisión que provoque unanimidad absoluta, ni siquiera en los casos de unanimidad política. Pero nunca ha habido un gobierno en España que haya tomado decisiones más hirientes en lo que de verdad importa, los sentimientos. Se han producido rupturas sociales y problemas donde no los había. Sin embargo, nada es más grave que legislar considerando víctima o verdugo en función de ser un hombre o una mujer.
Que haya miembros de este gobierno incapaces de mostrar una mínima compasión por una niña asesinada -o presuntamente- y un padre destrozado, provoca ganas de gritar de ira.
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