Carlos Colón

Palos de ciego

La ciudad y los días

Estamos sobrados de medidas inviables, órdenes y contraordenes o choques entre administraciones

29 de septiembre 2020 - 01:39

Te quitas las mascarillas, le das dos besos si hace falta, el plato de jamón os lo coméis a medias cogiendo uno y el otro y al final pasa lo que pasa y los contagios nos llegan" ha dicho Juanma Moreno llamando la atención sobre el ámbito doméstico como foco de contagios. Tiene mucha razón. Y a ello hay que añadir que el pasado fin de semana se han impuesto 420 multas por hacer botellón y no llevar mascarilla. Pero no por tener razón deja de incurrir en lo que escribía David Jiménez en The New York Times y ayer se citaba aquí: "[Nuestros políticos] han culpado a la imprudencia de los jóvenes, a nuestra latina incapacidad para mantener el distanciamiento... Y, sin embargo, todo este tiempo tenían la respuesta mucho más cerca: nada ha facilitado la propagación del virus tanto como su propia incompetencia".

Una incompetencia más grave -por no ser injustos con el presidente de la Junta- cuanta mayor sea su responsabilidad y por lo tanto con Sánchez y el Gobierno de España en cabeza. Fallaron ante la primera oleada y están fallando ante la segunda. El estudio científico de The Lancet publicado la semana pasada dejaba claro cómo en España la desescalada se ha hecho mal. ¿Y de qué sirve decirlo? De poco o incluso de nada. Estamos suficientemente informados. Todos sabemos lo que está pasando. Y quienes no lo saben se niegan a saberlo acudiendo a medios de desinformación progubernamentales. Avestruces enterrando la cabeza en el suelo ideológico y partidista. Porque hay otras formas de negacionismo además de las conocidas.

Un Gobierno de coalición social-podemita encabezado por Sánchez e Iglesias y una fragmentada oposición centrado-liberal-extrema encabezada por Casado, Arrimadas y Abascal es lo peor que podía pasarnos para agravar una situación tan grave. No dan la talla. Ninguno. Valga como ejemplo nacional la batalla de Madrid. Valga como ejemplo local -afortunadamente de mucho menor calibre- el asunto del cierre de parques infantiles. La Junta planteó la posibilidad de reabrirlos en la desescalada y el Ayuntamiento -acertadamente- no lo hace porque considera inviable controlar el aforo y la desinfección diaria de los 350 que hay en Sevilla. No hace falta ser un lince para darse cuenta de esta imposibilidad. De medidas inviables estamos tan sobrados como de pasos adelante y atrás, órdenes y contraordenes, palos de ciego o choques entre administraciones de distinto signo político.

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