Bloguero de arrabal

Pablo Alcázar

¡Pechos fuera!

La tendencia consumista es justo la de trivializar cualquier cosa con su normalización al incorporarla al mercado a elegir

23 de agosto 2023 - 00:15

Algunas se han aventurado a encabezar la lucha por cierta idea de lucha feminista sacándose los pechos en los escenarios o en las calles. Curiosa nueva costumbre que a ninguno deja indiferente dado el celo con que guardan esa parte de su anatomía la inmensa mayoría de las féminas, jugando las más de las veces con el erotismo del tapar/descubrir que tanto juego da en las lides de la seducción, en las que tiene un papel estético y erótico con sus mensajes subliminales sobre la disposición al acercamiento sexual que a nadie se le pasa por alto.

Es en tapar y destapar de los pechos donde está la clave del asunto. Si vas a una playa y allí predomina el topless, al rato de estar viendo tetas de las más variadas dimensiones y consistencias dejas de prestarles atención e incluso te vuelves a fijar más en las que se tapan que en las que lo dan todo. Cosas de la líbido, tan misteriosa ella.

Lo de Amaral y su destape ha suscitado una división entre quienes apoyan esa forma de reivindicar libertad y los que postulan que hay que subir el nivel de los pechos al intelecto. Cuanto más se vulgariza una costumbre menos eficacia tiene. Y la tendencia de la sociedad consumista que padecemos es justo la de trivializar cualquier cosa con su normalización al incorporarla como algo más al mercado a elegir.

Realmente nos importan un bledo las tetas de Amaral. Ni fu ni fa. Aparte de que una cantante debe ser en sus letras, músicas y canciones donde realice su lucha pública. El No nos moverán de Joan Baez no habría tenido más repercusión si nos hubiera mostrado sus pechos. Incluso habría desviado el centro de interés de su mensaje a su esternón desnudo, cosificándose.

Con la de millones que se cobraron las famosas enseñando en Interviú sus pechos después de años de ocultarlos con celo, quedó claro que lo escondido cotiza cuando la privacidad remite al secreto y la imaginación reservados para unos cuantos elegidos.

Las chicas del fútbol han demostrado que las luchas se ganan sudando los partidos. Sin enseñar nada conquistaron el cielo. Olé. Lo vulnerable se protege de las inclemencias del tiempo y las miradas extrañas para marcar el territorio de lo íntimo y lo privado. Tampoco es para hacer problema del asunto. Pero si se impone esta nueva moda de los tersos desnudos yo seguiré vistiendo sin calentarme la cabeza si me miran por aquello que enseño.

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