En tránsito

Pollo sin cabeza

Sánchez sabe que la izquierda puede gobernar durante 20 años siempre que pueda asegurarse como sea el voto nacionalista

Si existiera un medidor de la inteligencia colectiva de un país -algo así como un termómetro moral-, el diagnóstico que nos daría ahora mismo sería este: somos un pollo sin cabeza. No somos un país que ha salido más fuerte de la pandemia, ni un país solidario que afronta de forma conjunta los problemas, ni un país que da lo mejor de sí mismo frente a la adversidad. Pues no, nada de eso, somos justo lo contrario: un pobre, un desgraciado, un dolorido y ridículo pollo sin cabeza (y encima desplumado). Vivimos una situación complicadísima que bordea la ruina económica, pero todo lo que se hace desde el gobierno es propaganda y postureo. Y todo -absolutamente todo- no es más que una gigantesca mentira que se nos quiere hacer pasar por verdad. La ministra de Igualdad, por ejemplo, dice en una entrevista que ella es muy conservadora en su vida privada, pero después se dedica a financiar campañas ministeriales en las que ataca toda forma de conservadurismo sentimental -la familia, el amor romántico, los vínculos del afecto-, porque esas actitudes se consideran heteropatriarcales y por tanto inapropiadas. Es decir, que ella hace en su vida privada justo lo que les pide a sus ciudadanos que no hagan en la suya. Y así todo.

Hace dos años, Pedro Sánchez y su consejero áulico llegaron a la conclusión de que la izquierda, si Vox seguía dividiendo a la derecha, podía gobernar este país durante veinte años siempre que pudiera asegurarse el voto nacionalista (que incluye a grupos independentistas como ERC, Bildu y los partidarios de Puigdemont). Es una estrategia suicida -ya que supone destruir las instituciones e impedir toda reforma a largo plazo-, pero por desgracia está funcionando. Y ni siquiera ahora, con un desastre económico sin precedentes, la oposición de derechas -en manos de otros pollos sin cabeza- está en condiciones de arrebatar el poder a la izquierda aliada con los nacionalistas. Lo dicen todos los sondeos.

En Italia han decidido reducir el número de diputados y senadores. Aquí, en cambio, donde el Estado de las Autonomías ha revelado disfunciones importantes, nadie va a hacer nada (a no ser empeorarlo todo con una especie de gobierno confederal para Cataluña y el País Vasco). Así que seguiremos igual o peor. ¿Conoce usted a alguien que vaya a cambiar su voto para evitar esta situación? Yo tampoco.

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