El zoco

juan lópez cohard

Regreso y recuerdo

A pesar de ser bisiesto, no creo que este año 2020 supere al mal aojado 2019, funesto para mí

Aveces el sino coincide con el tino, y ha querido el destino que, después de una década, atine regresando a Málaga Hoy, el primer diario en el que comencé a dar mis primeros muletazos en el periodismo de opinión. Me marché a correr aventuras ajenas al papel y a la pluma, pero en ese periplo mi sino, que es juguetón, me devolvió de nuevo a la columna por otro Mundo. Me fui en enero de 2010 y vuelvo en otro enero, éste de 2020 que es año bisiesto. No tienen buena prensa los años bisestiles. No hay más que asomarse a las dedicatorias de nuestro refranero popular: "Año bisiesto, año siniestro", o "Cuando bisiesto el año es, las hojas del olivo se vuelven del revés"; (que no se sabe bien por qué un día más al año ponen a los olivos las hojas panza arriba).

En esta década he andado muchos periódicos y he abierto muchos folios para emborronar; he navegado por cientos de columnas y he aparcado en miles de temas para que, en el papel o en el plasma, saliesen a la luz mis artículos de mejor o peor opinión. Muchas de las veces he abierto una blanca hoja para escribir algo en ella, y otras tantas veces he sido yo el que se ha quedado en blanco sin saber qué hacer. Me enfrentaba a ella con el mismo miedo que tengo ahora para escribir algo, sin ruborizarme, después de tres años de ostracismo, más que menos impuesto porque me quitaron el papel y me dejaron con la pluma en la mano. Aunque prometo, a mis lectores y a mi periódico que, a pesar de ello, intentaré hacer con dignidad estas columnas que, como aquellas de entonces, llevarán el título de El Zoco.

A pesar de ser bisiesto, no creo que este año 2020 supere al mal aojado 2019, funesto para mí. Un año que como una cruel carcoma me ha dejado muchos huecos en el alma. Pero, sobretodos, me ha dejado la irreparable pérdida de mi amigo, el gran poeta y articulista, Manuel Alcántara. El 17 de abril le dijimos adiós. Nefasto mes que cambió el refranero: "En abril, lágrimas mil".

Quiero dedicarle esta columna recordando que fue él, en el año 2006, el primero en leer el artículo con el que inicié mi etapa como articulista de opinión en Málaga Hoy. Siempre tuve presente en mi recuerdo el escueto comentario que, a modo de piropo, me hizo cuando lo leyó: "Tú sabes poner una palabra detrás de otra".

Y ya que de nuevo escribo, aprovecho para decirte, Maestro, que el pasado viernes, día 10, celebrando tu 92 cumpleaños en el Rincón de la Victoria, cuando su alcalde descubrió tu escultura, bajo un sol y un precioso cielo, tan propios de Málaga, el mar, tu mar, seguía allí, porque como tú nos advertiste: "El mar no puede morir. / Se quedará navegando / aunque no haya nadie aquí."

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