Los nuevos tiempos

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Rociito, presente

En 'Sálvame' siempre se usa el presente histórico, muy narrativo y revelador, para hablar del pasado

Me resultaba llamativo que en las descarnadas comparecencias de famosos, famosetes, arrimaos y gente vil sin más relieve que se suceden en Sálvame siempre se utilizara cuando hablaban de hechos del pasado el llamativo tiempo verbal de presente histórico, tan narrativo y tan revelador.

Lo aclaro. Cuando se habla de acontecimientos ocurridos tiempo atrás utilizamos el pretérito indefinido (dijo, habló, viajó) o el imperfecto (decía, hablaba, viajaba) o si acaso el presente perfecto (ha dicho, había viajado). Es lo normal. Pero siempre escuchaba al cotilla de turno usar el presente hablando del pasado ("me presenta la demanda de divorcio", "se queda el dinero de las multas de tráfico durante el tiempo que es Guardia Civil", "va a Sevilla a ver a su amante mientras yo estoy a punto de parir" y luego a su vuelta "es ya la única vez que consiento que me pase el brazo por encima", por ejemplo).

Es revelador ese presente en boca de esta mujer que se cuela en nuestras casas con su estertor por entregas, con su caída troceada a los infiernos como ese veneno amargo que mata el poco de calidad humana que le quedaba a la televisión.

Una llorera en presente de esta hija de famosa que hace una terapia conyugal de ochenta horas ante la cámara. Una niña atolondrada y mimada, enamorada del picoleto, empeñada en casarse a pesar de los ruegos de su madre. Y desde ahí todo lo van retransmitiendo de exclusiva en exclusiva. De ese contar intimidades hace su modo de vida, al que se suma su picoleto. Luego, el divorcio, la batalla por la custodia, ... y media España reflejándose en este caos de vidas destrozadas en busca su propio drama (o de la hija, o de la nuera de las suegras y abuelas de las Españas). Agotada la beta legal narrada casi en tiempo real por el marido, sentenciado ya el tema y agotados los recursos, quedaba aún por saber la verdad tras la verdad ya contada. Y así estamos. Escuchando ahora la verdad de la verdad de la buena. Según la 'víctima' claro. La mujer, claro. Que nos narra (en presente histórico, como se dijo) toda la historia de nuevo, pero desvelando a la 'bestia' que luego hablará y cobrará. Y la ministra populista del ramo tirándose al ruedo de maletilla.

Sí. Da asco. Y ganas de que lo cuente en pasado definitivo para que pasen todos ya y nos dejen con nuestro virus y nuestro presente real en ruinas pero en paz.

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