Adamuz y Huelva, la mejor España
El funeral de Huelva ha sido una impresionante muestra colectiva de dignidad frente a indignidades, de mesura frente a un sufrimiento sin medida, de compasión frente a indiferencia, de humildad frente a egotismo, de serenidad frente a crispación, de solidaridad frente a polarización, de hermandad frente a cainismo, de razón frente a sinrazón, de generosidad frente a egoísmo, de bondad frente a vileza, de desinterés frente a cálculo, de valor frente a cobardía, de limpio desinterés frente a sucios intereses. También de la más pura esperanza, firme aún tan herida, frente al más desgarrador dolor.
Todos quedaron retratados. Los onubenses, como sucedió con los vecinos de Adamuz el día de la tragedia, admiraron a la España –la mayoritaria, afortunadamente– que sabe admirar lo admirable sin prejuicios ni banderías. Esta dignidad y saber estar encontró la voz a través de la que todas las víctimas hablaron en la de Liliana Sainz de la Torre.
Todos quedaron retratados, sí, también las autoridades. Las que fueron y las que no fueron. Las que entraron por la puerta principal y las que lo hicieron por la de detrás. Las que se fundieron con los ciudadanos y las que se quedaron solas. Hay formas más poderosas de expresar lo que se siente y se piensa que insultar y dar gritos.
El hermanamiento entre Huelva y Adamuz, aprobado en el pleno de ayer del Ayuntamiento onubense por unanimidad, fue el reconocimiento oficial de algo que los ciudadanos de Adamuz y de Huelva ya habían hecho. Los primeros, ayudando; los segundos, agradeciendo. En el funeral lo expresó Liliana: “Gracias al pueblo de Adamuz, ese pequeño rincón que nunca olvidaremos y que nunca olvidará, así como a la ciudad cordobesa, a los que nos sentimos y nos sentiremos unidos para siempre. Sin pensar en las consecuencias, no dudaron en sumirse en el caos de los hierros retorcidos, de la sangre, del dolor y de las lágrimas”. Al día siguiente lo sancionó la alcaldesa: “Huelva no olvida… Nunca olvidaremos que la fría noche del 18 de enero nuestra gente no estuvo sola. Tuvieron a su lado al pueblo de Adamuz, a sus vecinos, a quienes desde entonces consideramos hermanos”.
Ayer murió otra víctima del accidente, una mujer de la Palma del Condado que estaba ingresada en la UCI del Reina Sofía de Córdoba. La víctima 46. En paz descanse.
También te puede interesar
Por montera
Mariló Montero
Una imagen vale más que mil palabras
En tránsito
Eduardo Jordá
Trincheras
La esquina
José Aguilar
Sánchez acierta en inmigración
Lo último