Confieso

02 de enero 2026 - 03:04

El año nuevo se nos presenta incierto y tempestuoso, a tenor de los conflictos geopolíticos que pudieran acumularse. Los líderes del mundo parecen que gobiernan e inician las guerras sin pensar lo más mínimo en los jóvenes soldados que caen en el campo de batalla. Egoísmo patriótico diría yo. Como estos ominosos acaecimientos no podemos controlarlos, deberíamos empezar por cambiar nosotros mismos, desde nuestro interior, sobre todo cuando el ocaso incierto se vislumbra a través de la niebla del tiempo. Si cambiáramos nuestro mundo interior, quizás pudiéramos construir un mundo más justo.

En numerosas ocasiones nos movemos por nuestros instintos más básicos: los que se nutren de la rabia, la envidia o el rencor. Altamente complicado resultaría corresponder con amor si te han abofeteado o te han faltado el respeto. Los manipuladores natos tienen la habilidad de transformar su agresión en defensa: líderes políticos o la persona que tienes al lado. Y no te das ni cuenta. Tergiversan y atrofian la historia. Omiten o exageran ciertos datos relevantes. Así se funciona. Se victimizan y luego atacan. No puedo pensar solo en Putin o Trump. Podría ser tu mejor amigo, tu pareja o tu ex. Incluso tú mismo. Algunos son conscientes de ello, lo cual les otorga un halo de maldad fuera de lo común: saber que haces daño y disfrutas con ello puede ser el principal signo de psicopatía. La vehemencia de nuestras respuestas ante determinadas agresiones son señales de debilidad, pues el problema no lo soluciona sino que lo agrava.

Es difícil retirarse ante los provocadores, pero demuestra claramente una sutil subida de nivel. Algunos lo llevamos marcado en la piel: si te agreden defiéndete vs. poner la otra mejilla. También es cierto que nuestro Señor no nos dijo qué debemos hacer después de ponerla. Bromas aparte, uno ha de quererse y elegirse (elegir-irse donde no te aceptan o sencillamente te sientes incómodo). No optes por el desagravio porque esto nunca repara el daño, aunque con ciertas dosis es muy útil para poner a cada cual en su lugar. Los abusadores, maltratadores, manipuladores o acosadores no pueden irse de rositas: el universo debe equilibrarse. También es cierto que, a veces, la indiferencia puede ser la mejor respuesta. Y aquí sigo como un anacoreta, intentado cambiar el mundo con mi modesta pluma, siendo consciente a la vez de que debemos empezar por cambiar nosotros mismos y aprender de nuestros errores. Feliz Año: respeto, salud, paz y amor.

stats