Luces y sombras

Del doctor Google a la variante Omega

La receta para salvar la Atención Primaria, el autodiganóstico. Que cada cual se busque la vida y moleste lo menos posible

Los primeros días de cada nuevo año nos suelen proporcionar los balances de los doce meses anteriores. Una mirada atrás comparativa para determinar con datos si lo que vivimos fue mejor o peor. Números y estadísticas para analizar desde la evolución del empleo al empuje de la pandemia. Las dos principales preocupaciones y ambas van, por el momento, encadenadas.

Más de 41.000 nuevos cotizantes para la Seguridad Social. En términos absolutos, la tercera provincia de España tras Madrid y Barcelona. Buena noticia. Descenso generalizado del paro con el mejor ejemplo en Marbella donde la caída alcanzó casi el 35% y con un buen comportamiento, en general, en todo el litoral. La evidencia de esa mejoría en el sector turístico después del derrumbe en 2020.

Pero todavía las listas del desempleo recogen que hay más de 155.000 personas inscritas que quieren un puesto de trabajo. Y Málaga depende de la actividad privada. El empleo público apenas representa un 12% del total. Son la educación y, sobre todo, la sanidad y los servicios sociales los sectores que han facilitado el mayor número de colocaciones. La interrogante es si se han cubierto necesidades a largo plazo o sólo se trata de contrataciones de urgencia exigidas por el escenario.

El balance del Covid 19 también deja muchos claroscuros y una conclusión final: la renuncia de la Administración a cumplir con sus funciones sin dar una mínima explicación o, al menos, pedir disculpas por su incapacidad para atajar un sistema desbordado. Año y medio con Andalucía presumiendo de anticipación y ahora la receta de los expertos para salvar la Atención Primaria es que cada cual se busque la vida y moleste poco. Si no estás grave. Pruebas de autodiagnóstico, costeadas de forma privada. Con el agosto para los fabricantes de las rayas rosas sin que nadie haya querido regular el disparatado precio que se han pagado estas semanas por los test. Con declaraciones permanentes que incitaban a los usuarios a practicárselas ante el temor de contagiar a los familiares en las reuniones sociales de estas últimas fiestas. Los positivos, que rastreen a sus contactos y les adviertan. Las cuarentenas. Las bajas laborales tramitadas a través de una aplicación informática, con el problema para las empresas. Quien se crea las cifras de positivos es un iluso. Ni el doctor Google. Han descubierto una variante de la anarquía. Por lo menos la Omega.

Así llegamos a 2022. No todos. 1.280 personas perecieron por este virus que ya pronostican que será endémico y continuará entre nosotros. Casi 190.000 contagiados desde que comenzó la pesadilla. Más de 15.000 hospitalizados. Balances.

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