Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

El escorpión TorrA

¿En qué momento de lucidez se le ocurrió a Pedro Sánchez proponerle matrimonio a este sujeto y sus huestes?

Se atribuye a Esopo la socorrida fábula. Un escorpión pide a una rana que lo ayude a cruzar un río, encaramado a su lomo. El batracio replica que cómo sabe ella que no le va a picar durante el trayecto, a lo que el arácnido responde que cómo iba él a hacer tal cosa, si eso supondría que ambos se ahogaran. La rana accede. En medio de la corriente, el escorpión saca su aguijón y se lo clava a su porteadora quien, ya muriendo, le pregunta: "¿Por qué haces esto, si ahora tú también morirás?", a lo que el insecto canalla le responde: "Es que soy un escorpión, en mi naturaleza está picar". Traslademos la parábola a la realidad catalana: la rana es Pedro Sánchez, que se alía con el escorpión -el independentismo que personifica Torra-; el río es la política nacional. Y pasa lo que pasa. La decisión de la rana en la fábula es tan incomprensible como la de Sánchez: ¿para qué? ¿Qué sacaba a cambio de tan alto riesgo? Descartada la bonhomía (bonranía no lo reconoce aún la RAE), y en el caso del presidente del Gobierno, sólo cabe concluir que el motivo de echarse al PDeCAT y aliados a la mochila fue una insensatez… sólo justificada por el afán de poder. Primero el poder, después ya veremos.

El president Torra apeló ayer a la vía eslovena para la independencia catalana. Eslovenia, recordemos: en una Yugoslavia descompuesta y prebélica (el más cruento conflicto que conocen los europeos vivos), con el apoyo alemán y austriaco, con Croacia separándola de Serbia; en un país diminuto, con una policía propia que hizo de ejército (los Mossos tienen 14.000 efectivos armados). Resultado: 62 muertos y centenares de heridos graves. Tras un cuarto de siglo, Eslovenia ni sueña con alcanzar sus niveles de riqueza de entonces. ¿Qué tiene que ver Eslovenia con Cataluña? Nada, es sólo un nuevo aguijonazo del visionario Torra. El que afirma que los españoles son nauseabundos. ¿Qué puedes esperar de un socio así, salvo que nazcan -a su salud- cada día 500 votantes que firmarían que la cabra de la Legión desfilara por las Ramblas? ¿En qué momento de lucidez se le ocurrió a Pedro Sánchez proponerle matrimonio a este sujeto y sus huestes, incluidos los comandos que sabotean a sus anchas las autopistas en pleno Puente de la Inmaculada? Qué más debe suceder en este país, pasto de estos alardes, para que se convoquen elecciones, como fue el compromiso de Sánchez al desahuciar a Rajoy. ¿Qué podía usted esperar del escorpión, sr. presidente? El afán de poder es política, al cabo. Pero su afán, presidente, resulta sumamente arriesgado para todos.

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