Los nuevos tiempos

César Requeséns

crequesens@gmail.com

La fauna antisistema

Lo hace el amante bandido y la aspirante a concursos de telerrealidad, pero son legión los que les siguen

El espectáculo ofrecido por Miguel Bosé o Victoria Abril, nuevos gurús antisistema nacidos de esta pandemia, está mostrando cómo a un buen número de sujetos de lo más pinturero les intoxican la mente y el alma los voceros de lo antídoto y luego ellos van y lo repiten y montan el pollo.

Lo hace el amante bandido y la aspirante a concursos de telerrealidad, pero son legión los que les siguen. Basta con pegar la orejas en el super o en el peluquero mientras se despachan a gusto. Se han leído manuales super secretos que los ignorantes no conseguimos descifrar y desde ellos pontifican el apocalipsis que los demás, engañados, nos estamos tragando. Y tan panchos. Y algunos haciendo caja, claro.

La pandemia está poniendo las patologías que estaban larvadas sobre el tapete. Ha sido una confrontación frontal del individuo frente a la masa y muchos no han podido superarla. En esto no hay bandos ni ideologías. Igual están los jipis ya en la tercera edad con sus mensajes sobre un presunto microchip que, ya sí, ya por fin, todos los borregos del sistema vamos a dejar que nos inoculen con cada inyección. Falta la sonrisa sardónica de fondo, o la de Patán y Pierre No Doy Una. Qué malos son los malos.

O, del otro lado de esta jauría antitodo, están aquellos a los que les han tocado la certeza de sus buenas corridas de toros, su feria para cazar faldas y sus cacerías en los fincones de las afueras. Estos consumen lo que les dice la tele del toro, con ese señor con parche en el ojo que les arenga contra la confabulación vacunadora social-comunista que les asfixia con mascarillas como antesala de un más que cierto asalto a las carteras. Señores y señoras rentistas o pensionistas del común que te relatan la conspiración oculta de Soros con Bill Gates y si me apuras hasta con los masones.

Y en medio estamos casi todos, los obedientes asustados, pidiendo que por favor aceleren ese portento de la ciencia vacunadora que por una vez en la historia ha logrado que gobiernos, farmacéuticas y hasta la ONU se pongan las pilas para salvar vidas en lugar de para quitarlas.

Tanto apocalíptico agota. Más aún si entrevés su necesidad de rescatar esa fama que les compense tanto desastre íntimo en sus carreras ya otoñales, una caída en pandemia libre con su último minuto de una gloria que se les escapa a ciencia cierta.

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