José Aguilar

Lo gratis sale caro... a otros

La esquina

La subvención generalizada, la gratuidad universal y las ayudas para todos gozan de una buena fama inmerecida

23 de octubre 2022 - 01:52

La vicepresidenta primera, Nadia Calviño, anunció en Radio Nacional de España que el Gobierno va a evaluar próximamente si mantiene para 2023 las bonificaciones al precio de los carburantes o las limita sólo para algunos sectores o colectivos. Se lo digo con rotundidad: mejor lo segundo.

La subvención indiscriminada, la gratuidad universal y las ayudas del Estado para todos tienen entre nosotros una buena fama totalmente inmerecida. Porque son injustas, responden a la demagogia populista y tratan de manera igual a los que son desiguales. ¿Becas para todos o becas para los que las necesitan y se esfuerzan en el estudio? ¿Céntimos de rebaja en gasolina y gasoil para toda clase de propietarios de vehículos o únicamente para los de menor renta? ¿Mejoras para todos los hipotecados o nada más que para los vulnerables que con la crisis no pueden afrontar el paso de su primera y única vivienda? Yo lo tengo claro.

Además de las razones de justicia social, hay otros argumentos sólidos en contra de la gratuidad sin distinción de clase. Piensen en cómo este tipo de políticas engorda el déficit público, que tarde o temprano hay que reducirlo (por ejemplo, ¿cuánto crece el déficit si subes un 8% las pensiones, tanto las mínimas y medias como las máximas de una minoría privilegiada?), y solamente se puede reducir o aumentando los impuestos o reduciendo los gastos.

Luego están los efectos nocivos de la peculiaridad española, llámese picaresca o idiosincrasia, inevitablemente adosada a la gratuidad o la no discriminación. El Gobierno decretó la gratuidad, hasta final de año, de los abonos de trenes de cercanías y media distancia, con el doble y noble propósito de reducir el gasto de los hogares modestos y fomentar el uso del transporte público. No contaba con que muchos españoles, demasiados, iban a utilizar el bono gratis para darse paseos turísticos por las comarcas o provincias cercanas, y que otros muchos, demasiados, iban a reservar billetes para todos los días, y varios por cada tren, para elegir el que mejor le venga en su momento, pero sin cancelar las demás reservas. Para algunos horarios entre Sevilla y Cádiz no hay reservas hasta Navidad, pero hay trenes que van medio vacíos. Total, como son gratis.

Eso es lo malo, que son gratis. No cuesta nada abusar de ellos. ¿De verdad? Cuestan al erario público. Pero, claro, el dinero público no es de nadie, como dijo una.

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