Carta a los Reyes Magos: los regalos de verdad que necesita un niño
Se lee como se es
Se torea como se es”, dijo Belmonte. Algo parecido se puede decir de nuestra confianza en los periódicos
Era divertido, además de clarificador, leer ayer los titulares en los que cada medio reflejaba su línea editorial según la forma en que sintetizaba la noticia del día. En una posición negativa estaban El País (“El Rey propone a Feijóo para una investidura abocada al fracaso”) y, con más matización, La Vanguardia (“El Rey encarga a Feijóo que intente la investidura aun sin tener la mayoría”) o El Correo (“El Rey encarga a Feijóo que intente formar gobierno pese a la falta de apoyo suficiente”. En una positiva estaban El Mundo (“El Rey protege la normalidad institucional y designa a Feijóo”) o La Razón (“Feijóo se impone a Sánchez y le marca los tiempos”). Y en una posición más objetiva por más neutral, al no entrar en futuribles o valoraciones, estaban Abc (“El Rey propone a Feijóo para la investidura”), El Heraldo de Aragón (“El Rey propone a Feijóo por ser el ganador de las elecciones”) o nosotros (“El Rey encarga a Feijóo que intente la investidura al tener más apoyos”).
Se pueden, desde luego, matizar más las posiciones de cada medio. ¿Es la expresión de un deseo o la constatación de un hecho decir que la investidura está abocada al fracaso? ¿No sería lo realista, y por ello más objetivo, subrayar que no tiene la mayoría y carece del apoyo suficiente? ¿Esto no tendría como consecuencia inevitable que la investidura esté abocada al fracaso? ¿Designar a Feijóo protege la normalidad institucional? ¿Se ha impuesto Feijóo a Sánchez y le ha marcado los tiempos o no? Elijan ustedes.
Son momentos de acentuación de las alineaciones entre los medios, sus líneas editoriales –que es su legítima orientación o tendencia ideológica– y los partidos que peor o mejor las representan. Y esta pluralidad, siempre que no se incurra en la mala praxis profesional, es fundamental para la vida democrática. Cada lector sabe cual es la posición del periódico que lee: lo compra porque coincide en mayor o menor medida con la suya, que lógicamente cree la correcta, y eso le lleva a confiar en la objetividad y veracidad de su tratamiento de la información. Y en los casos más radicales, que se dan por igual en la izquierda y la derecha, a aplaudir lo que, para un ánimo más sereno y una mente menos cerrada por mejor informada, sería una descarada manipulación tendenciosa. “Se torea como se es”, dijo Belmonte. También así se eligen los periódicos.
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