La ciudad y los días
Carlos Colón
Pinchando el Globo de Oro
HOY es San Eugenio obispo, día de mi santo. Hay otro Eugenio Papa, que no nos incumbe a los siete Eugenio Chicano que, bajo esta advocación hemos vivido y vivimos en este valle de lágrimas. Eugenio viene del griego eu genes, o sea, bien nacido. La traducción es, en mi caso, irretocable. Nací de buena cuna -va para 74 años- en la calle Sánchez Pastor en la casa neomudéjar, hoy en restauración. Reconozco haber sido un privilegiado al empezar mi vida desde tan interesante punto cardinal. Mi padre me indicó que había visto un San Eugenio obispo, aclaro, en un hueco en las alturas de El Escorial. Mi incansable curiosidad me ha llevado estos días a descubrir una imagen del santo revestido de arzobispo, con mitra pequeña, báculo, sosteniendo en su mano izquierda una espada y la palma de martirio. Después de morir en Francia decapitado y una larga peripecia, sus restos los trajo Felipe II a Toledo donde reposan en su catedral. Una onomástica que la mayoría de los 15 de noviembre vividos -con leopoldos y albertos- han pasado con más pena que gloria.
También te puede interesar
La ciudad y los días
Carlos Colón
Pinchando el Globo de Oro
Gafas de cerca
Tacho Rufino
Trump, con un par
Crónica personal
Pilar Cernuda
Pedro Sánchez de rebajas
Postrimerías
Ignacio F. Garmendia
Marienbad
Lo último