Brindis al sol
Alberto González Troyano
Familias y linajes
Los extranjeros acaparan el mercado de la vivienda en Málaga. Más o menos este fue un titular de este periódico hace unos días. Y como este, no es difícil encontrar otros similares en cualquier otro medio. Puede ser una buena noticia, pero ¿me beneficia a mí, malagueño de a pie, está situación?
Como arquitecto no puedo negar que la vitalidad del sector me viene bien. Aunque no deje de ser consciente de que la desaparición con la última crisis de buena parte de los promotores medianos y la concentración de la actividad en los grandes fondos de inversión que tienen su sede fuera de la provincia ha provocado que la mayoría de los grandes proyectos recaigan en estudios foráneos. Claro que esto puede ser una visión egoísta. La pregunta debe superar mi reducido campo de interés y centrarse en el malagueño medio. Y ahí, la respuesta puede tener diferentes enfoques. Todos válidos y complementarios. Por empezar por uno cualquiera, preguntémonos si esta fuerte inversión en el sector de la vivienda de alta gama, que, según el mismo titular generó el año pasado más de 1.000 millones de facturación, ha repercutido por igual en toda la población. Creo que la respuesta es no. El índice de Gini, que mide la diferencia entre las rentas más altas y las más bajas de una sociedad no mejora. Al igual que la renta per cápita media, pese a que sigamos agotando nuestro suelo, que es el recurso menos renovable de todos los que tenemos. Su puesta en carga como soporte de las nuevas promociones mayoritariamente compradas por extranjeros genera un buen número de empleos directos e indirectos durante su desarrollo, pero a diferencia de otros usos productivos que se pueden implantar en los nuevos suelos urbanizados, el empleo que queda tras acabar la construcción no es de una especial calidad y está vinculado fundamentalmente al sector servicios, con bajos salarios y poco valor añadido.
Así que sigámonos preguntándonos en qué nos beneficia que acaparen la compra de vivienda y vayamos un poco más allá en nuestras preguntas. ¿Están realmente acaparando los extranjeros la oferta de vivienda en Málaga o es que la oferta de vivienda que estamos construyendo está destinada a ellos? La pregunta no es baladí porque, si la respuesta se decanta por la segunda de las opciones, la siguiente pregunta que nos deberemos hacer es si el mercado tiene algún interés en dar respuesta a la demanda del malagueño de a pie.
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