La primera en la Guardia Civil

Gámez fue una apuesta del ex consejero Francisco Vallejo y luego de Griñan y Susana Díaz, pero ella se hizo sanchista

19 de enero 2020 - 01:34

Está claro que cuando Aznar accedió a las exigencias del nacionalismo vasco y catalán, con Mariano Rajoy al frente del Ministerio de Administraciones Públicas, y se cargó en 1997 la figura de los gobernadores civiles de las provincias para reemplazarlos por subdelegados, con mucho menos peso político, en realidad nombraba a funcionarios cuya principal responsabilidad era coordinaren su territorio las Fuerzas de Seguridad del Estado. Así que el nombramiento de María Gámez como directora general de la Guardia Civil puede parecer hasta lógico. Si además, la escogida alcanzó un notable grado de popularidad tras su presencia continua en los medios con motivo del accidente que provocó la muerte del niño Julen, cumpliría otro de los requisitos que tanto gustan a los líderes políticos: el perfil mediático. Otra cosa es que algunos traten de abrochar su idoneidad para el puesto, presentándola como la gran adalid de la lucha contra el narcotráfico en la Costa del Sol. Aunque con los ajustes de cuentas que se han sucedido los dos últimos años, desde luego ha acumulado conocimiento sobre las mafias.

La labor de Gámez en los meses que ha estado al frente de la Subdelegación de Málaga ha sido buena. Los medios de comunicación sólo podemos agradecer la información permanente que se nos ha facilitado desde su organismo, a diferencia de otras antiguas etapas presididas por la opacidad. La experiencia suele ser un grado y nada que ver su actual gestión con su más que discreto paso al frente de la delegación de la Junta en Málaga, en el periodo 2007 a 2011, y su trayectoria, después, como portavoz del grupo socialista del Ayuntamiento de Málaga. Con dos derrotas electorales frente a De la Torre. El PSOE, desde 1995 no encuentra a nadie para hacer milagros.

Gámez que fue una apuesta del aparato oficial, primero del ex consejero Francisco Vallejo, después José Antonio Griñán y, más tarde de Susana Díaz. Aunque en cuestiones de partido Gámez tiene opinión propia. Apoyó a Rubalcaba cuando los socialistas andaluces respaldaban a Carme Chacón. En agosto de 2016, sin el más mínimo consenso con la dirección de su partido, dio un portazo y se marchó del Ayuntamiento de Málaga. Dijo que quería dedicar más tiempo a su familia. Gámez fue casi una candidata a palos a la Alcaldía. Nunca se sintió cómoda. Dar besos y estrechar manos no es su fuerte.

Sanchista de las primeras, aceptó regresar a la vida política de su mano en 2018. Primera mujer subdelegada del Gobierno en Málaga. Ahora lo será al frente del Instituto Armado. Algunos de sus generales han sido sus valedores. Un desafío a prueba de emociones que ella suele ocultar.

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