Primeras sorpresas de 2026

03 de enero 2026 - 03:08

Comencé el año, como seguramente muchos de ustedes, escuchando el concierto de Año Nuevo y aquí llegó la primera sorpresa. Todavía se recordaba al gran Ricardo Muti del año 2025, una de las leyendas vivas de la dirección de orquesta, cuando nos encontramos con Yanik Nezet-Seguin, un director canadiense que, con apenas 50 años, ha causado una gran impresión en todo el mundo. Desde el punto de vista musical, introdujo algunos cambios en el repertorio del concierto, sobre todo, la introducción de dos obras compuestas por mujeres pero, sobre todo, representó un cambio a ese estilo siempre serio y sobrio de la música clásica con solo algunos momentos de cierta ‘espontaneidad controlada’, como los de la Marcha Radetzky.

El director canadiense fue enérgico, vital, divertido, sonriente, expresivo y heterodoxo en sus formas, bajando al patio de butacas y más cerca del público que ningún otro que hayamos visto antes. Personalmente, creo que está lejos de otros directores como Claudio Abbado o Daniel Barenboim pero puede que él, y otros a partir de ahora, estén representando ya el camino de la renovación no sólo del concierto de Año Nuevo, sino de la música clásica hoy. También representa algo interesante: un estilo que quizás pueda ser útil para la iniciación de la música clásica para los no iniciados. Ya lo hicieron con éxito antes Leonard Bernstein en Estados Unidos y también Claudio Abbado, Maurizio Pollini y Luigi Nono en Italia. Hoy, a su manera, lo hace también el pianista Lang Lang, entre otros artistas.

En el plano político, y frente a un mundo en un claro proceso de autocratización y en el que estamos en una crisis democrática en la que no vemos la salida y la sensación es que vivimos, como afirman algunos autores, un proceso autodestructivo y de un evidente desorden institucional en el que vemos con dificultad atisbar con claridad el futuro. Este año será un test para ver hacia donde vamos. En ese contexto, la segunda sorpresa agradable -también esperada- ha sido la toma de posesión de Zohran Mamdani en las escaleras del Ayuntamiento de Nueva York. Ha llegado el momento de la prosa, es decir, de gobernar y de esa política que nos podemos permitir y que desean los neoyorkinos y por las que ha llegado a alcalde: poner en funcionamiento los autobuses gratis; congelar los alquileres de los pisos de renta controlada; conseguir los 6.000 millones de dólares necesarios para financiar el acceso universal a las guarderías y, finalmente, reformar la policía de Nueva York sin que la delincuencia crezca. Tiene retos difíciles Mamdani. Son los retos de los demócratas en Estados Unidos pero también las de un político con un nuevo estilo y un programa interesante para la izquierda, que retorna a la ciudad y a los problemas de sus ciudadanos.

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