Alto y claro
José Antonio Carrizosa
¿Y si a China le da por responder?
Da toda la impresión de que tras su exitosa incursión en Venezuela Donald Trump se ha venido todavía más arriba y le ha entrado una especie de bulimia expansionista. Ya se ve como un emperador romano que administra un imperio que abarca toda la tierra conocida y al que las provincias deben sometimiento y sumisión. No solo en lo que ellos llaman el hemisferio occidental, donde ha decidido reverdecer las doctrinas del siglo XIX que consideraban toda América como coto privado de los Estados Unidos. Que se vayan preparando Cuba y Colombia primero y Brasil cuando le toque. También ha puesto en primera línea de combate territorio formalmente europeo, como es el caso de Groenlandia, administrada por un país que forma parte de la Unión Europea y es miembro activo de la Alianza Atlántica, con lo que se da la paradoja de que un miembro de la OTAN amenaza con invadir a otro miembro de la OTAN al que tendría la obligación de defender con las armas en caso de invasión.
Sirva este galimatías para constatar la única realidad evidente a la que se asoma el mundo en este comienzo de 2026. Lo que hemos dado por sentado en los últimos ochenta años ha saltado por los aires y nos asomamos a un abismo en el que todo es susceptible de empeorar hasta extremos que da miedo pensar. No valen las reglas que teníamos ni las organizaciones que pensábamos que servían para tener controlado el mundo. La ONU es un cadáver al que sólo le falta sepultura, la OTAN, a la vista de Groenlandia, no se sabe si da más pena que risa y la UE es un armazón vacío, inoperante y al que nadie le hace caso.
En un mundo en el que no valen más reglas que las de la fuerza, los grandes imponen su ley sin que haya ningún tipo de cortapisas. En Venezuela Trump no ha ocultado en ningún momento que lo que le interesa es el petróleo y apartar de él a China. ¿Y si a los chinos les da por aplicar la misma receta y responde en Taiwán o en algún lugar del sur de Asia? ¿Y si Putin considera cumplidos los objetivos en Ucrania y pone sus ojos en las repúblicas bálticas o en Polonia? Parece que el mundo ha entrado en una espiral de locura. No es la primera vez, ni, por cierto, la segunda.
También te puede interesar
Alto y claro
José Antonio Carrizosa
¿Y si a China le da por responder?
¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
¡Bochinche, bochinche!
Envío
Rafael Sánchez Saus
Venezuela y la lección de Irak
La Rayuela
Lola Quero
Mirra a toneladas