Político en cien días

El virus es la tele

Otra cosa es que, para entrevistar a Bosé, el equipo de Évole se tuviera que hacer unas pruebas PCR

Recesvinto, ya te lo dije hace más de medio año con motivo de la derrota de Donald Trump: el mundo está lleno de conspiraciones y tú no quieres creerme. Menos mal que aún queda gente con ganas de luchar para que no nos engañen. Sin ir más lejos, fíjate en las pintadas que han aparecido en el barrio de Capuchinos denunciando el engaño que sufrimos con la COVID 19, que como ya sabes, no existe. Otra cosa es que, para entrevistar a Bosé, el equipo de Évole se tuviera que hacer unas pruebas PCR y la estancia donde grabaron estuviera más ventilada que una playa de Tarifa. Eso es respeto a la diversidad de creencias de los miembros de su equipo. El caso es que por fin alguien se ha animado a denunciar el engaño en esta ciudad y revelar la verdad de las cosas que el alcalde se empeña en negar todas las semanas. "El vírus es la tele, apaga el contagio", ha escrito en las paredes del barrio después de comprobar que don Francisco usa Facebook. Y lo dice un individuo con conocimiento de causa, al que el virus le ha provocado tal pérdida del sentido del gusto, que ahora lo escribe con acento en la "í". Y es que Hollywood ya lo advirtió en 1997 con la película "Cortina de humo", en la que el presidente americano contrataba a un productor de cine para recrear una guerra en Albania a la que diera fin heroicamente ante las cámaras escondiendo su último escándalo. Por eso es normal que la tomen ahora con una empresa de atrezo madrileña que se dedica a hacer decorados de hospitales para las series de televisión. ¿Qué más prueba quieren? Si la pérdida del gusto es una muestra del contagio, Málaga se extinguirá y su desaparición empezará en ese barrio. Podemos pasar por alto que un ciudadano, acuciado por una necesidad perentoria de higiene corporal y sin bañera en su casa, se lave a plena luz del día dentro de la fuente de la calle los Cristos, junto a Ollerías. Pase también que una chica en sujetador espere a su lado a que termine. Pero el calzoncillo tipo slip marcapaquete que gasta el caballero, que ya luce tonsura en su coronilla, es del todo inaceptable. Solo le supera el majarón que hace unos días bailaba en bañador en medio de calle Larios. Puede que el virus sea la tele, pero lo que resulta imperioso es una investigación del CSIC para determinar el mecanismo por el que afecta a las meninges y que, en casos extremos, lleva al sujeto a coger un bote de spray.

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