EDITORIAL
Año electoral en Andalucía
Algunos alcaldes de municipios costeros andaluces decidieron de modo voluntarista cortar el agua de las duchas de las playas para ahorrar el recurso en tiempos de sequía. Ocurrió en algunos ayuntamientos de las provincias de Cádiz y de Málaga sin que mediase una orden o recomendación de los organismos competentes, estatales o autonómicos, a los municipios. Esto ha provocado que haya playas donde no hay duchas mientras que en las vecinas se sigue prestando este servicio, y ambas se nutren de los mismos embalses. No tiene sentido. De cara a los próximos meses, cuando es muy posible que la situación de los pantanos se agrave, es conveniente que los municipios sigan los criterios comunes que marquen los gestores de las cuencas hidrográficas, sea la Confederación del Guadalquivir o la agencia andaluza en el caso de las cuencas internas. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ya tiene constituida una comisión permanente para la sequía, que es la que adopta las decisiones en función de las reservas y los consumos previstos. Hay que tener en cuenta que la agricultura consume el 80% del agua disponible y que muchos ayuntamientos siguen sin resolver sus problemas de pérdidas en las redes subterráneas. Hay que reflexionar bien dónde y por qué se recorta. De modo inteligente, algunos ayuntamientos, conscientes de los efectos de las altas temperaturas en la población, han decidido mantener llenas este verano las piscinas municipales y no dejar de regar las arboledas urbanas porque ambos entornos constituyen pequeños refugios climáticos.
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