Violencia sexual y pornografía

El último informe de la Administración constataba un fuerte incremento durante los últimos años de las agresiones con dos o más participantes

El reciente caso de la agresión sexual en grupo contra dos niñas de 12 y 13 años, supuestamente cometida por siete menores, dos de ellos con menos de 13 años y sin responsabilidad penal, ha acelerado el debate sobre las causas que motivan este tipo de comportamientos. Una gota más en un vaso colmatado por episodios similares. El penúltimo en marzo en un centro comercial de Barcelona con una víctima de 11 años que sufrió el ataque de siete jóvenes, tres con edades inferiores a 14 años. El fácil acceso a todo tipo de contenidos pornográficos, con la normalización de actos vejatorios y de cosificación contra la mujer, encabeza esa búsqueda del porqué. Un informe de Save the Children asegura que el 53% de los niños de entre 6 y 12 años consumen habitualmente ese tipo de páginas. No es admisible que en la era del algoritmo la única restricción para acceder a esos contenidos consista en clicar sobre la pregunta de si eres mayor de edad. Pero sería igual de absurdo suponer que la implementación de barreras en las web o las redes sociales encauzaría el problema. El último informe detallado de la Administración sobre delitos sexuales data de 2021. En total casi 17.000 víctimas, un 48% del total, menores. En casi 9 de cada diez casos, mujeres. El estudio constataba un fuerte incremento de los ataques múltiples. El auge de estas manadas no conoce edad. De los más de 10.000 investigados, un 8% eran menores a partir de 14 años. Y Andalucía, con 872 presuntos responsables, se situaba a la cabeza. La violencia impregna todas las capas. La sexual es la mayor expresión de brutalidad contra la dignidad de una persona. Y casi siempre se ceba en las mujeres. Algo fracasa en una sociedad en la que nadie parece cumplir el papel que se le asigna. Ni los padres, como máximos responsables de la educación de los hijos, ni la escuela, el centro donde deberían reafirmarse los valores de la convivencia y el respeto a los demás. No sólo es el porno.

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