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La inestabilidad de la industria militar andaluza

Por su propia naturaleza, la industria de defensa siempre está sometida a tensiones políticas nacionales e internacionales

Los últimos días no han sido buenos para la industria de defensa andaluza, un sector que pese a ser estratégico para nuestro país y la Unión Europea -entre otras cosas, para garantizar la autonomía militar- está sometido a una inestabilidad que ya hemos visto en los astilleros de San Fernando, las factorías sevillanas y gaditanas de Airbus o la fábrica de Santa Bárbara de Alcalá de Guadaíra. En una comunidad como la nuestra, con evidentes déficits industriales, cualquier indicio de crisis en alguna de estas factorías es siempre altamente preocupante. El pasado miércoles supimos que la División de Defensa de Airbus pondrá en marcha un plan de ajuste que supondrá un recorte de 630 puestos de trabajo en España, principalmente en Sevilla y Cádiz, en los próximos dos años. A nivel global, el grupo despedirá a un total de 2.362 empleados. Como se ve, es Andalucía la que se lleva la peor parte en nuestro país, con la posible salida de unos 250 operarios que viven en unas zonas que ya están duramente castigadas por el paro y la desindustrialización. El problema es que Airbus no encuentra nuevos clientes para venderles su producto estrella, el A400M, y la única solución pasaría por atender las demandas de países como Arabia Saudí, vetado por Alemania por sus flagrantes violaciones de los derechos humanos en la guerra que mantiene en Yemen. Estos dilemas morales son continuos en la industria militar. ¿Es lícito vender armamento a países que violan los derechos humanos más básicos para mantener el empleo en nuestros países? La respuesta, como se vio con las corbetas que Navantia construye precisamente para Arabia Saudí, no es fácil y en su día generó una ruidosa bronca política en España.

Algo más positivas son las noticias que llegan de la factoría de Santa Bárbara en Alcalá de Guadaíra. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha anunciado que ha recibido una nueva oferta de esta empresa, en consorcio con Sapa e Indra, para reactivar el contrato de los 348 vehículos de combate 8x8 Dragón que adjudicó a Santa Bárbara y quedó luego desierto por incumplimiento de esta empresa. "Quiero creer que podremos aprobar esta propuesta de oferta", ha dicho Robles, lo que sería fundamental para el futuro de una fábrica con tanto arraigo en Andalucía.

La industria militar andaluza, con una larguísima tradición histórica, siempre ha sido un potente generador de empleo y de I+D, pero por su propia naturaleza está sometida a continuas tensiones políticas nacionales e internacionales, sin contar con las propias del mercado. Las administraciones deben hacer lo posible para ayudarlas a esquivar los problemas. Es mucho lo que está en juego.

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