Tribuna

Fernando M. Cubillo

Secretario general CCOO Málaga

¿Cualquier salario para cualquier empleo?

¿Cualquier salario para cualquier empleo? ¿Cualquier salario para cualquier empleo?

¿Cualquier salario para cualquier empleo?

Resulta incomprensible que en Málaga se esté llevando a cabo una actividad económica de la cual, gran parte de nuestro activo humano laboral queda al margen. Hablamos de las más de 145.000 personas desempleadas que no encuentran una oportunidad de trabajo, o dicho de otra manera, que las oportunidades de trabajo que se generan en nuestra provincia ni les llegan, ni en su caso les eligen como personas idóneas.

Desde CCOO podemos afirmar que en nuestra provincia se están generando nuevos puestos de trabajo. Así, en este primer cuatrimestre del 2022 el crecimiento del mismo ha ascendido a 25.567. Pero esos nuevos empleos no los están ocupando personas desempleadas registradas en Málaga, en su totalidad (sólo se ha reducido el desempleo en 10.250 personas). Quizás, vivir fuera de las zonas costeras malagueñas, generadoras de empleo, para desplazarse hasta sus centros de trabajo, con un aumento del coste del gasóleo o ante la imposibilidad de alquilar una vivienda, pueden ser causas directas para renunciar a las ofertas de trabajo de quienes viven en el interior de esta provincia especialmente, o debieran desplazarse a más de 50 kilómetros de su localidad.

Pero no hay que irse muy lejos. Hasta la entrada en vigor de la reforma laboral del Gobierno de España, en la propia ciudad de Málaga se les ofrecían trabajos a personas con contratos con ridículas horas de jornada diaria, corresponde a empresas subcontratadas por las administraciones públicas. Tan simple como pedirles a las empresas la relación de personas contratadas al amparo de la licitación y poder comprobar que tanto para limpieza (158 euros al mes de salario) como para guía turístico (contrato por horas intermitentes según los grupos de turistas) estas personas desempleadas tienen que realizar cuentas para comprobar si efectivamente les es rentable el tiempo y el dinero de su desplazamiento por la ciudad.

Este contexto de precariedad laboral extrema, desde CCOO lo hemos denunciado reiteradamente, que el salario medio de las mujeres en Málaga esté en 428 euros, que el 51% de la población malagueña ingrese por rentas del trabajo menos de 900 euros al mes, no invitan en absoluto a aceptar trabajos de escaso valor añadido si de salarios hablamos.

En este contexto, hay personas malagueñas que abandonan nuestra provincia porque en otros territorios, bien nacionales o en el extranjero, les ofrecen mejores condiciones laborales, de salarios, de estabilidad en el empleo o incluso de promoción profesional. Hasta se da el caso de ofrecer gratis alojamiento y desplazamiento para hacer más atractivo el trabajo en municipios especialmente tensionados por el fuerte impacto que la población turística ejerce en su entorno.

Mucho tiene que cambiar la cultura de una parte del empresariado malagueño, que amparado en la necesidad y en la pobreza, ofrece en muchos casos, contrataciones de jornada parcial, con distribución irregular de las jornadas, horas extraordinarias, a veces pagadas y otras veces no en su totalidad.

La cultura empresarial provincial no puede ni debe utilizar la pobreza de la gente para empujar a aceptar cualquier tipo de contrato, sin una mínima dignidad, sino todo lo contrario, cuidar a su mejor activo ofreciéndoles unas condiciones laborales dignas en salario, estabilidad y promoción profesional.

Por otro lado, cuando se trata este problema de ajuste entre la oferta y demanda en el empleo, se debería realizar con mayor rigor los análisis, pues no en todas las categorías profesionales la oferta y la demanda de empleo tienen características similares. Sectores tecnológicos en nuestra provincia, no se pueden comparar con sectores vinculados a la hostelería, al comercio, al transporte o a la logística.

Con datos de la Seguridad Social del pasado mes de abril, podemos observar el fuerte empuje empresarial en Málaga de actividades como el transporte y la logística (+29,25%), actividades artísticas recreativas y entretenimiento con un crecimiento interanual del 17,27%, o de actividades de información, comunicación, hostelería, suministros de energía eléctrica, gas, aires acondicionados, etc., con un crecimiento del 12%. El único sector que pierde empleo pertenece al sector del comercio, y específicamente en quienes como autónomos desempeñan una actividad que difícilmente pueden competir con las grandes áreas comerciales, beneficiadas por las decisiones de gobiernos municipales o andaluz y perjudicando claramente al sector del comercio pyme, y especialmente a quienes intentan mantener abiertos sus comercios en las comarcas del interior de Málaga. Si nuestros gobernantes realmente quieren que la población malagueña desempleada se incorpore al desarrollo y crecimiento de la actividad económica malagueña, debemos empezar a hablar de subidas salariales, de condiciones de trabajo, de estabilidad en el empleo y después también podemos hablar de formación, que es necesaria, pero no suficiente.

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