Tribuna

Juan Carlos Andreo Tudela

Profesor de Sociología de la Universidad Pablo de Olavide

Esperando un día soleado

Es posible que estemos cayendo en un error al pensar que el uso de datos es suficiente para demostrar un argumento político o diseñar determinadas políticas públicas

Esperando un día soleado Esperando un día soleado

Esperando un día soleado / rosell

Al comienzo de la canción Esperando un día soleado, Bruce Springsteen canta "está lloviendo, pero no hay una sola nube en el cielo". En la licencia poética del verso hay una bonita narrativa, una manera de comunicar el mensaje de una realidad que no es posible, pero que se sugiere imaginar. Nos dejamos llevar por la imagen, aún siendo conscientes que, lógicamente, no puede llover sin que haya nubes. En la actualidad, muchos discursos políticos se difunden "sin que haya nubes", pero que implican "lluvia", generalmente lluvia de barro que está polarizando excesivamente la confrontación política.

Existe una corriente de agentes sociales, como es la comunidad científica, una parte del personal de las administraciones públicas, además de personas con responsabilidad política, entidades del Tercer Sector y también de los medios de comunicación clásicos, defensora de exponer los datos más objetivos posibles, presentar las evidencias más palmarias, diseñar políticas públicas a partir de diagnósticos participativos y luchar contra las informaciones sin base contrastada. Por lo que respecta al ámbito puramente político su tentativa no está logrando ni el impacto ni el éxito previsto, pero desde una perspectiva más concreta de las políticas públicas se avanza hacia la implantación de un paradigma que pretende nutrirse de las evidencias para tomar las mejores decisiones.

El ex presidente de Estados Unidos Obama comentaba con frecuencia: "Show me the evidence", en un intento por tomar decisiones basadas en hechos contrastados, con fundamento científico. Y como relata el libro Show Me the Evidence: Obama's Fight for Rigor and Results in Social Policy, ello originó un cambio muy relevante en el diseño, implementación y evaluación de políticas sociales federales estadounidenses.

Como apunta Noam Chomsky, la gente ya no cree en los hechos. Los datos, los hechos verificados, aun siendo una base necesaria, no suponen un referente suficiente para las políticas públicas si no van acompañadas de una habilidad en narrar o contar algo, que es una de las acepciones de la RAE para la definición de narrativa. Más aún en una sociedad en plena transformación digital donde se precisan narrativas transmedia, conformadas a partir de relatos contados a través de diferentes medios y canales.

Por ello es preciso tener una buena narrativa que respalde y avale las evidencias, adaptada a tiempos digitales, y no centrarse únicamente en la bondad de la defensa del discurso y el aval científico, porque la confluencia de ambas no solo es sinérgica sino necesaria para afrontar realidades alternativas que cuando se viralizan suplantan las evidencias con datos acientíficos o surgidos de la pura especulación, presentados a través de narrativas que persuaden muy eficazmente a una parte de la ciudadanía. Y, todo ello, además, como sugiere Byung-Chul Han, con el hándicap de una dinámica de hipercomunicación digital que "destruye el silencio que necesita el alma para reflexionar".

Es posible que estemos cayendo en un error al pensar que el uso de datos, conseguidos con técnicas cada vez más sofisticadas, es suficiente para demostrar un argumento político o diseñar determinadas políticas públicas. Desde luego son un sólido apoyo para defender una postura e invitar a rebatirlos, o para ayudar a elegir entre las mejores alternativas, pero una estrategia solo fundamentada en datos proporciona una imagen tecnificada -y aburrida-, alejada de la ciudadanía si no se acompaña de una buena narrativa.

Como canta Springsteen: "Estoy esperando un día soleado, voy a espantar las nubes, estoy esperando un día soleado". Esperemos días soleados, con evidencias que nos permitan espantar las nubes, y con narrativas que favorezcan la persistencia de nuevos días soleados, porque parafraseando al propio Chomsky: "Si asumes que no hay esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto hacia las evidencias, entonces aún hay posibilidades de cambiar las cosas".

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