Manuel Chaves

Presupuestos: una salida democrática

La tribuna

Los ciudadanos quieren solucionar sus problemas y pensar en el futuro de sus hijos, y ello requiere generosidad y cambios en las actitudes de los partidos políticos

Presupuestos: una salida democrática
Presupuestos: una salida democrática / Rosell

30 de septiembre 2020 - 01:38

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) son la ley mas importante que el Parlamento aprueba anualmente a lo largo de la legislatura. Mas allá de su contenido básico -"la totalidad de los gastos e ingresos del sector público estatal" (Art. 134 CE)-, los PGE presentan la política económica y social que forma parte del proyecto político del Gobierno. De ahí, su importancia. Pero precisamente este hecho explica la dificultad que los partidos políticos encuentran para llegar a un acuerdo sobre los mismos. Ante el proyecto del Gobierno, los partidos políticos, especialmente el mayor partido de la oposición, defienden legítimamente otras alternativas al presentado por el Gobierno. No recuerdo algún año que estando en la oposición, tanto el PSOE como el PP, hayan apoyado los PGE presentados por el Gobierno de turno. Algo normal y legitimo en una democracia.

La cuestión es que no estamos en una situación normal sino ante una de extrema gravedad. Podemos señalar varias circunstancias que planean sobre el debate de los presupuestos del año próximo. En primer lugar, los presupuestos vigentes, aprobados en el año 2018 durante el Gobierno del Presidente Rajoy, llevan prorrogados dos años y gestionados por un Gobierno con un proyecto político e ideológico diferente al del anterior. Una situación inédita en nuestra democracia. En segundo lugar, estamos viviendo una crisis económica y social sin precedentes por los efectos del Covid-19 sobre la economía y el estado de bienestar. Los informes del Banco de España y de la OCDE coinciden en la gravedad de la situación (desplome del PIB , fuerte aumento del desempleo y de la deuda, etc.) y en el pronostico de una lenta recuperación. Es evidente que los españoles están viviendo una situación de inseguridad en el presente y de inquietud ante el futuro. Este es el contexto en el que se sitúa la negociación de los Presupuestos del próximo año con la dificultad añadida de que el Gobierno de coalición necesita, en un Congreso fracturado, pactar con varios partidos para sacar adelante los PGE.

La pandemia ha provocado cambios profundos en nuestros modos de vida, en nuestras relaciones con la naturaleza, en la cultura, la economía y en los procesos de producción. La sanidad y la educación exigen fuertes inversiones y el sistema fiscal necesita ser reformado. Una tercera prorroga de los presupuestos actuales, ademas de poco presentable democraticamente, no es una solución para afrontar estos desafíos. Por todo esto, unos nuevos presupuestos son una "exigencia democrática", un punto de referencia para iniciar un proceso que reconstruya la confianza de la nación ante su futuro. Los españoles también necesitan confiar en sus líderes políticos y en las instituciones democráticas que representan.

La negociación esta abierta: unos podrán utilizar los presupuestos para desgastar al gobierno y hacerlo caer y otros para configurar un pretendido "bloque de izquierdas" para el futuro y los independentistas catalanes a lo suyo. Pero los ciudadanos quieren solucionar sus problemas y pensar en el futuro de sus hijos y ello requiere generosidad y cambios en las actitudes de los partidos políticos. La responsabilidad del Gobierno de la nación es negociar y alcanzar un acuerdo. La cuestión ante la negociación de los presupuestos no es tanto optar por una solución "moderada" o por una "a la izquierda" sino por una "salida democrática" que traspase las lineas de separación ideológica de los partidos, transversal y basada en el máximo consenso y unidad. Esta es también una forma de hacer política de izquierda. Desde el inicio de la crisis del Covid-19, hemos reclamado a la Unión Europea una respuesta solidaria y mancomunada a los problemas provocados por la pandemia. El Consejo Europeo del pasado 21 de julio alcanzó un acuerdo, calificado como histórico, para movilizar 750.000 millones de euros a través de un Fondo de Reconstrucción económica. De ese fondo, 140.000 millones corresponden a España, un buen punto de partida para unos presupuestos expansivos. Veintisiete países de la Unión con gobiernos ideologicamente distintos e intereses nacionales encontrados fueron capaces de alcanzar un acuerdo y buscar una salida democrática y solidaria a los problemas de los europeos.

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