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Tribuna

josé sánchez luque

Consiliario de la HOAC en Málaga

Lo que nos ha enseñado el coronavirus

El virus del hambre se puede combatir. Con el dinero que cuesta construir un submarino nuclear se podría erradicar el hambre en el mundo durante un año

Lo que nos ha enseñado el coronavirus Lo que nos ha enseñado el coronavirus

Lo que nos ha enseñado el coronavirus

Son muchas las lecciones que podemos aprender de esta terrible y angustiosa pandemia. Este virus ha desnudado a nuestro mundo. Nos creíamos todopoderosos, capaces de llegar a Marte, dispuestos a hacer lo imposible, y un virus microscópico nos ha quitado los maquillajes y ha hecho que desaparezca tanta soberbia y tanto orgullo de nuestras vidas. Esta pandemia ha detestado las miserias, las contradicciones y el mal funcionamiento del sistema capitalista dominante. Vivimos en un sistema mundial injusto desde sus raíces. Injusto, sobre todo, porque está sostenido por la desigualdad más escandalosa. No lo olvides: desde el uno de enero hasta finales de abril de este año han muerto de hambre cerca de tres millones de personas. El virus del hambre se puede combatir. Con el dinero que cuesta construir un submarino nuclear se podría erradicar el hambre en el mundo durante un año. Pero no interesa.

1.- El Covid.19 se ha cebado con las persona mayores. Hasta hace poco, vivían con sus familias, hoy las hemos recluido en Residencias. También allí sigue la desigualdad. Las hay carísimas para ricos y otras más humildes para pobres e indefensos. Han sido estos las principales víctimas de la pandemia.

2.- Nuestra sanidad no estaba tan bien preparada como creíamos y como nos decían los políticos de turno. Los recortes, la escasez de medios, hospitales donde hay menos enfermeros por pacientes que en casi toda Europa, enfermeras fallecidas o infectadas etc., nos lo han demostrado.

3.- Ha saltado a la vista nuestra incapacidad para producir productos sanitarios: mascarillas, guantes, respiradores. En este aspecto estamos viendo que China está mucho más preparada que Europa. El capitalismo ha dejado la producción manufacturera a China. Por ejemplo, Amancio Ortega tiene en China cerca de tres mil fábricas. Es a China a donde tenemos que ir a comprar los materiales sanitarios que necesitamos y los intermediarios nos están engañando. No obstante, la sanidad pública china ha dado muestras de ser mucho más eficaz que la de los sistemas capitalistas.

4.- Pero esta crisis está teniendo muchos aspectos positivos y esperanzadores. Se ha empezado a discutir asuntos que hace unos años parecían imposibles de ponerse encima de la mesa: el valor de lo público, la necesidad de la renta básica o la reconversión de la deuda europea. Nada está conseguido pero el que se discuta es ya el primer paso para que algo se consiga.

5.- En una carta dirigida el pasado Domingo de Resurrección a los movimientos populares del mundo el papa pide "un salario universal para los trabajadores más humildes y sin derechos". Nos invita a estar cada vez más cercanos a los colectivos más pobres y desprotegidos. El papa conoce de primera mano cuales son las necesidades y la situación de millones y millones de trabajadores precarios.

6. O rescatamos a las personas o esta crisis económica y social que se avecina no va a tener solución. Se hundirá la sociedad entera. Por encima de todo hay que rescatar a las personas más vulnerables, cueste lo que cueste, de endeude el Estado lo que se endeude. Lo primero es la persona. O nos salvamos todos o nos hundimos todos. No hay término medio.

7. Nuestro más sincero agradamiento a las miles de personas que trabajan en sanidad en contra de la pandemia y a favor de los afectados. A los cuerpos de seguridad del Estado, y a tantas miles de personas y organizaciones que se esfuerzan con imaginación y coraje para que no falten alimentos a las personas más vulnerables y marginadas de nuestra sociedad. Las de antes y las provocadas por el paro forzoso de tantas empresas. La solidaridad, la capacidad de sacrificio y de abnegación están siendo un ejemplo y un estímulo para todos. Sigamos educando, como nos dice el papa Francisco, nuestra mente, nuestro corazón y nuestras manos. Porque otro mundo es posible y necesario.

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