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Teatro, cine y televisión Juanma Lara: actor de vida, traductor de emociones

  • El hombre que creó un teatro sin fronteras acude a nuestra cita en el céntrico restaurante Nacalú

Cuando uno se encuentra con una persona, un artista, un hombre de mundo, y la mayor parte del tiempo la conversación se envuelve entre cosas de madres, consejos de abuelas y recuerdos de infancia y juventud, de novia y bodas con hijos, está claro que está ante una persona cargada de sentimientos, lleno de vida y vivencias a raudales.

Muchos lo conocemos por sus personajes en películas, en las series en las que ha trabajado y trabaja, en los escenarios de teatros. Ahora es distinto y haciendo una cabriola al tiempo, volvemos a sus principios y conoceremos a ese otro personaje-persona que no esconde nada: Juanma Lara, actor, director, buena persona. Malagueño... de Archidona.

El restaurante: Nacalú

Exterior del restaurante Nacalú, en calle Bolsa Exterior del restaurante Nacalú, en calle Bolsa

Exterior del restaurante Nacalú, en calle Bolsa / Paco Menjivar

Nos trasladamos para este encuentro al casco histórico de la ciudad, a un establecimiento que pese a llevar solo tres años, ya es un referente gastronómico, con una fama ganada a pulso a base de buen hacer y servir. Me estoy refiriendo al restaurante Nacalú, de la céntrica calle Bolsa.

No tenía el honor de conocer a Nacho Olmedo, su propietario, metre y todo lo que ustedes quieran. Un cordobés de los de hacer patria chica, cosa que a uno le agrada sobremanera ya que no hay nada como la tierra de uno. Es este restaurante un lugar idóneo como punto de encuentro de gastrónomos y en general amantes de la nueva cocina. La comida estuvo cargada de sorpresas gracias a las manos de Antonio Bejerano y las habilidades cocteleras de Juanlu, todo ello aderezado por el buen oficio de Nacho, toda una experiencia. Ahora les narro.

El invitado

Juanma Lara (Archidona, 1963) Juanma Lara (Archidona, 1963)

Juanma Lara (Archidona, 1963)

Mi encuentro con Juanma Lara fue como la escena de una película del viejo oeste americano: él en un extremo de la calle, oteando el horizonte, buscando al malo –que era yo–, y yo dando unos pasos lentos pero firmes para finalmente... fundirnos en un abrazo de saludo. Y ahí finalizó el duelo. A partir de ese instante todo fue un fluir de conversación, propio de una persona abierta y locuaz como es Juanma.

Todo un lujo tenerlo en esta sesión. Le pedí que me hablase de sus principios en el mundo del teatro. “Pues fue como una pequeña locura, quizás mi primera locura de una serie que todavía no ha terminado. Terminé mis estudios de arte dramático y como era un absoluto desconocido y nadie me iba a contratar creé mi propia compañía: Teatroz. Desde Málaga para el mundo entero”.

¿Y que tal fue la experiencia?. “No pudo ser mejor. Eso sí, desde primera hora tenía claro que teníamos que hacer un teatro para todo el mundo, no algo que se quedará en Málaga o en la provincia. Y nos salió muy bien. Estuvimos en Argentina, Uruguay, Republica Dominicana, hasta que un huracán nos truncó el salto hasta Estados Unidos. Fue genial”. Málaga es cuna de actores, de artistas en general. “Málaga es una ciudad de acogida, de todo tipo de gente, para lo bueno y para lo malo, y eso al final deja un poso de cultura que beneficia a la ciudad. Es cierto, en Málaga hay grandes actores, pero sobre todo muchas ganas de hacer cosas, de trabajar”.

Pero no todo el mundo puede crear una compañía, o ser reconocido de la noche a la mañana. “Claro, por desgracia es así. Mi propia hija está en Madrid, abriéndose camino en esta fascinante y a veces dura profesión y, claro, me gustaría que estuviese aquí. Ser actor no es cualquier cosa. No hay que confundir ser famoso con ser actor, y eso hoy se mezcla con demasiada facilidad”.

¿Cómo es un actor? “Pues, al menos para mí, es una persona que sobre todo absorbe la vida. Un verdadero actor jamás acaba su carrera, siempre está al día, reciclándose y debe ser así porque el público también evoluciona”. ¿Tú trabajas y creas pensando en el espectador? “Siempre. Tenemos que tener la mirada puesta en el espectador. Cuando estás en el teatro, en escena se cocina y abajo, en el patio de butacas, se digiere “. Interesante reflexión que nos regala Juanma. ¿Eres tan duro como a veces aparentas? “[Risas] Bueno, dicen que tengo la mirada agresiva. No creo que sea así “. No, desde luego a mí no me lo pareció, en cualquier caso, eso es señal de gran actor: hay gente que detesta a determinados personajes encarnados por nuestro invitado.

Me interesé por saber si se siente profeta en su tierra. “Antes que ser profeta, o reconocido en mi tierra, paseé el nombre de mi ciudad por multitud de escenarios dentro y fuera de España, siempre con la marca Málaga por delante. Y después, bueno, creo que sí, que la gente me acoge con cariño y reconoce mi trabajo. Yo me he dado antes a mi tierra”. ¿Qué papel te gustaría interpretar?. “El próximo que me paguen. [Risas]. Soy una persona que disfruta con su profesión y que es feliz con su trabajo. Soy pobre y me conformo con poco. Los pobres siempre hemos aspirado a tener piscina [risas]”. ¿Y cuál no te gustaría interpretar? “Ninguno. No me negaría a interpretar ningún personaje. Al personaje hay que defenderlo desde el momento en que lo aceptas. Otra cosa es el mensaje. A eso, dependiendo el caso, sí me negaría”.

Juanma Lara también destaca en su faceta como director. “Me encanta dirigir. En mi casa quien escribe es mi hija, de maravilla. Lo que escribo lo dejo macerar, y luego lo retomo. Desde que empecé a dirigir he sido muy fiel con la gente que tengo al lado. Cuando hago un castin, necesito buenos actores, pero sobre todo buena gente”. Quizás por eso seas un actor y director muy querido por tus paisanos malagueños. “[Risas] Bueno, si tú lo dices será así. Y, bueno, sí, creo que debe ser por eso”. Y durante la comida continuamos hablando de sus próximos proyectos, entre otras cosas. No se lo pierdan.

La comida

Uno de los platos. Uno de los platos.

Uno de los platos.

Desde nuestra llegada a Nacalú, el amigo Nacho se empeñó en que nos llevásemos el más grato de los recuerdos de nuestro paso por su local, y lo consiguió, vaya si lo consiguió. Mientras preparaba la relación de platos con que haríamos el recorrido gastronómico, su coctelero, Juanlu, nos preparó, para acomodar nuestro paladar a lo que vendría más tarde, un cóctel Mimosa drive que estaba sencillamente espectacular.

Después de la fugaz pero muy agradable experiencia, descorchamos una botella de blanco Astrales que hacía honores a su fama. Nacho anunció la apertura de mesa con dos platos especialidad de la casa: Tosta napolitana con tomate cherry, anchoas y pesto, y un bacalao roto con emulsión de naranja amarga, espectaculares los dos.

¿Qué tienes entre manos en la actualidad? “Pues estoy trabajando en un par de series y acabamos de terminar un trabajo interesantísimo, una película con Daniel Monzón. Es un director de oficio”. Hablando de directores, ¿cuál te gusta o con cuál te has sentido mejor? “[Silencio] Directora, y es Blanca Portillo. Cada vez que Blanca habla o da una instrucción, todo adquiere el máximo interés y relevancia. Es una mujer sensacional”.

Uno de los platos. Uno de los platos.

Uno de los platos.

Para no perder el ritmo de la comida Nacho nos sirvió un pulpo a la brasa con puré de boniato. Riquísimo. Y nos avisó de los platos que vendrían a continuación: Milhojas de secreto de bellota con foie y piña y entrecot de vaca rubia gallega de seis años. Ahora les cuento. ¿Qué mensaje le enviarías a las numerosas compañías y grupos de teatro que hay en nuestra ciudad? “Pues les diría que mantengan siempre su pasión por el teatro; que hagan obras para el mundo, con horizontes abiertos. Yo no sería el mismo actor, ni director, ni persona si no hubiese empezado desde abajo. Y que pidan. Hay que pedir ayudas, continuamente. Y no siempre es dinero. Hay que pedir que programen más teatro”.

Y de nuevo una sorpresa de Juanlu para dejar limpio de sabores nuestro paladar: un cóctel Margarita suave con limón y toques de tequila y triple seco. Les puedo asegurar que cumplió su cometido y nos preparó para los platos que vinieron a continuación. Pero antes abrimos una botella de Abadía Retuerta, selección de Bodegas Lara, que maridó a la perfección con la milhojas de secreto muy especialmente con el entrecot de vaca rubia. Ambos platos estaban extraordinariamente elaborados.

"Yo no sería el mismo actor, ni director, ni persona si no hubiese empezado desde abajo”

Como colofón al recorrido, nos fue servido un postre de brownie con toffe y helado de nata, y una tarta de manzana con fresa, melón y sandia con helado de vainilla. Sencillamente exquisitos. Y todo ello acompañado de una copa de vino dulce de pasas, cosecha de la propia familia de Nacho Olmedo, hecho en tierras cordobesas, una delicia. Mis felicitaciones a Nacho Olmedo y a todo el equipo de Nacalú por el maravilloso trato y rato que nos hicieron pasar.

Uno de los platos. Uno de los platos.

Uno de los platos.

Para terminar, como siempre hago, le pregunté a Juanma Lara por algún sueño por cumplir. “Me quedan muchos sueños por cumplir, pero si he de destacar uno me gustaría hacer teatro con mi hija, compartir escenario con ella. Es una gran actriz”. Pues ahí queda el reto para que algún director haga que se cumpla. Nuestro agradecimiento a Juanma Lara por su cariño, su sinceridad y su locura. Contagiosa y divina locura. Hasta siempre amigo.

Los vinos

Blanco: Astrales. Este blanco de la D. O. de Valdeorras, fresco intenso y de frutos concentrados, nos acompañó durante gran parte de la comida. Muy bueno.

Tinto: Abadía Retuerta. Excelente vino de Tierra de Castilla y León. Afrutado, largo y goloso. Maridó a la perfección con las carnes.

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