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La Costa del Sol afronta su segundo verano sin Tívoli World

Vista aérea del parque de atracciones Tívoli World, localizado en Benalmádena.

Vista aérea del parque de atracciones Tívoli World, localizado en Benalmádena. / M. H. (Benalmádena)

La Costa del Sol afronta su segunda temporada turística sin la oferta lúdica y de ocio que ha brindado durante medio siglo el parque de atracciones Tívoli World, localizado en Benalmádena, y que cumplió el pasado mes de mayo 50 años con sus puertas cerradas a causa de los litigios judiciales y la deuda de 11,2 millones que asedian al espacio.

El periplo en los juzgados del parque de atracciones comenzó en 2007 a causa de su compraventa y posterior posesión, que se ha prolongado durante 14 años y que finalmente resolvió el Tribunal Supremo (TS) en septiembre de 2021 con la inadmisión de un recurso presentado por la antigua empresa propietaria, la Compañía Internacional de Parques y Atracciones SA (CIPASA), otorgando el derecho al comprador, el grupo inmobiliario Tremón.

Durante todos estos años, el parque ha sido explotado por CIPASA al considerar que el grupo inmobiliario no le había abonado los 25 millones pactados en la compraventa -generando una deuda de 11,2 millones de los que 9,5 corresponden a deuda pública-, por lo que entró en un concurso de acreedores necesario en agosto de 2020 a causa de la petición de Tremón, al ser considerado por el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Málaga -que dirime el procedimiento legal-, como “acreedor”, según explicó en su momento el administrador concursal, Juan Antonio Sánchez.

La resolución del conflicto judicial relativo a la posesión de Tívoli entre ambas compañías por parte del Supremo no se ha traducido en una mejora de la situación del parque, que se encuentra con sus puertas cerradas desde septiembre de 2020, la última temporada turística en la que ofreció sus servicios de ocio y con una plantilla que lleva meses sin cobras al expirarse las correspondientes ayudas públicas.

De este modo, el concurso de acreedores necesario sigue su curso y tras solicitar al administrador concursal el cese de la actividad de CIPASA en noviembre de 2021, el pasado mes de mayo se inició el período de negociación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) presentado por éste para la extinción de los 79 contratos laborales, que culminó el pasado 23 de junio sin alcanzarse un acuerdo entre las partes.

Esta situación implica que la magistrada del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Málaga deberá emitir un “auto” indicando si procede o no la extinción de los contratos laborales, explicó el administrador concursal esta semana, en base a una resolución judicial emitida por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) en Málaga el pasado mes de mayo y que deriva de la denuncia interpuesta por el sindicato CCOO contra Tremón por un presunto despido tácito, al no pronunciarse respecto a la subrogación o asunción de la plantilla -que pertenece a CIPASA- tras conseguir la posesión del parque de atracciones, y  que el alto tribunal andaluz resolvió que no era competente.

Este fallo judicial del alto tribunal autonómico ha sido recurrido por CCOO ante el Tribunal Supremo, según ha explicado la secretaria de Servicios del sindicato, Lola Villalba, quien ha detallado que la asamblea de trabajadores celebrada el pasado miércoles, 29 de junio, ha decidido impugnar así mismo ante esta Sala de lo Social del TSJA en Málaga el “auto” que emita la magistrada de lo Mercantil relativo a la procedencia o no de la extinción de la relación laboral.

Según la sindicalista, este futuro recurso que se presentará ante el alto tribunal andaluz se sustenta en la consideración de la representación sindical de la plantilla de que “ni CIPASA ni la jueza tienen capacidad para extinguir los contratos de unos trabajadores que entendemos que son de Tremón”, ha declarado Villalba.

Villalba ha puesto de manifiesto el “descontento” de los trabajadores de Tívoli, muchos de los cuales llevan dedicados 40 años a vender felicidad en el parque de atracciones, asegurando que la gente está “descorazonada”, aunque no pierden la “esperanza” de seguir luchando y de que “el Juzgado nos dé la razón”.

Asimismo, confía en que “a nivel político se pueden hacer cosas” y espera que tras la conformación del nuevo Gobierno andaluz exista “alguna posibilidad de que escuche nuestro clamor desesperado” y se busque alguna solución para Tívoli World, recordando que el parque ha supuesto durante cinco décadas “un acicate para el turismo familiar”, además de ser durante varios lustros el “centro de ocio y cultural” de la Costa del Sol.

La vinculación del parque de atracciones con los Juzgados parece no tener fin, y tras resolverse el conflicto por la posesión del espacio lúdico en el TS, ahora afronta dos procedimientos paralelos como son la resolución del concurso de acreedores y los recursos interpuestos por CCOO contra la resolución del TSJA de no ser competente para abordar la subrogación de la plantilla por parte de Tremón y contra el ERE.

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