Los artistas Kendra Christine Dudas y Miguel Rodríguez cambian Madrid por Genalguacil
Ambos están asentados en la localidad desde hace casi un año y ya se encuentran plenamente integrados
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Miguel Rodríguez (Cazo) y Kendra Christine Dudas son dos de los últimos repobladores que han llegado a la Serranía de Ronda. Un viaje que les ha llevado desde la calle Toledo, en pleno centro de Madrid, hasta el pequeño municipio de Genalguacil, en pleno corazón de la Serranía de Ronda.
A punto de cumplir un año en su nuevo lugar de residencia, ambos se muestran convencidos de que ha sido una decisión plenamente acertada. Hasta tal punto que no son capaces de encontrar algún pero al hecho de vivir en uno de los pueblos de la llamada España despoblada. “Quizás el hecho de tener que organizarlo todo, no puedes dejar casi nada a la improvisación en el apartado de las compras”, alcanza a decir Miguel tras pensarlo durante unos minutos. A Kendra, norteamericana de nacimiento, ni ese aspecto le parece un problema. Ella cree que ha encontrado su lugar tras vivir en 50 sitios diferentes en el mundo.
Además, ambos estaban convencidos de que quería salir de Madrid para vivir en un pequeño pueblo. “Nos pusimos a buscar directamente nosotros en contacto con los pueblos, les mandábamos nuestro currículum y nuestras referencias”, ha explicado Miguel.
En ese proceso, tras visitar diferentes localidades, encontraron Genalguacil en un mapa y decidieron contactar con su ayuntamiento. “Fue el único que nos contestó”, ha resaltado Miguel.
Al ser ambos artistas no daban crédito a que hubiesen encontrado una localidad así. “Pensé que era demasiado bonito para ser Real”, ha explicado Kendra que pensó tras descubrir esta localidad.
A partir de ese momento todo fue en cadena y pesaron que habían encontrado el lugar que estaban buscando. Pese a ello, Marta Calvente, responsable del área de Repoblación en el Ayuntamiento, les insistió en que primero visitasen el pueblo para que estuviesen plenamente convencidos de su decisión.
“Hicimos una visita el 3 de febrero, en plena celebración de la Candeleria, y de repente nos vimos con todos los vecinos de fiesta y hablando con el alcalde, el 29 de febrero nos habíamos instalado”, ha explicado Miguel.
Ahora viven plenamente integrados en el municipio, participando en aquellas actividades que se organizan, y aprendiendo todavía los ciclos de vivir en mitad de la naturaleza rodeados de campo.
Precisamente, esta conversación transcurre mientras Kendra se levanta en varias ocasiones para atizar la chimenea y mantener en calor en el interior de la vivienda situada a pocos metros del municipio.
Una buena impresión del municipio que de ellos también comparten sus vecinos más próximos, como es el caso de Antonia. “No son de 10, son de 20, son maravillosos”, ha sostenido con rotundidad mientras acompaña a Miguel por el pequeño camino que conduce al pueblo.
Antonia y su marido Diego les surten de algunas de las verduras que producen, al tiempo que les transmiten conocimientos sobre su forma de cultivarlas o el tipo de planta de la que proceden.
Consolida su integración, Miguel y Kendra están ahora centrados en su trabajo de producción como artistas. Ambos son pintores, aunque ella también confecciona joyas con artículos vintage y, al mismo tiempo, da clases de inglés presenciales y mediante internet.
Dos de las habitaciones de la casa que tienen alquiladas las han reconvertido en sus estudios de trabajo en los que dar rienda suelta a su creatividad. Obras en proceso de creación, obras terminadas en algún rincón, lienzos en blanco, decenas de pinceles y muchos botes de pintura. La imagen se repite en ambos casos. Podría ser el estudio de artistas situados en las grandes capitales, pero están en Genalguacil con vistas hacia el Valle del Genal.
Miguel, que firma su obra como Cazo, lleva ya años dedicado a este mundo y está preparando su próxima exposición que espera que llegue a finales de primavera a Marbella.
Además, también tiene una importante trayectoria como ceramista y ha llegado a trabajar con restaurantes de estrella Michelin, aunque este apartado lo tiene aparcado en estos momentos para centrarse en la pintura.
En cuanto al municipio y su apuesta por el arte, ambos están encantados. “Es una maravilla poderse encontrar otros vecinos con los que poder hablar también en términos del arte, además, en el municipio te acogen muy bien, a ellos no les resulta raro interactuar con artistas, es algo que hacen de forma natural”, ha señalado Miguel.
Por su parte, Kendra, no oculta la felicidad que siente en estos momentos al vivir en un lugar así. “Me siento muy afortunada de vivir aquí, además, tenemos a tres minutos andando un museo”, ha señalado.
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