Provincia

El biznieto de un bandolero se lía a tiros en un bar sin causar heridos

  • El agresor, un joven de 26 años que ha ingresado en prisión por orden del juez, retuvo a los clientes del establecimiento y disparó hasta en tres ocasiones

Los vecinos de la calle Gallarda, en el Barrio de San Francisco de Ronda, todavía no se han recuperado del tremendo susto que pasaron el pasado viernes, cuando un joven de 26 años entraba en un bar armado con una escopeta y retenía a los clientes que se encontraban en su interior y a su propietario.

Mientras tanto, la mujer del propietario del bar, que también estaba en su interior, lograba salir del mismo por una puerta trasera, sin que se percatara de su presencia. Ayer, la mujer era incapaz de articular palabras para contar algo de lo sucedido cuando se le preguntaba por lo ocurrido.

Según relató una vecina, realizó dos disparos en la calle antes de entrar, tras lo que cerró las puertas e impidió la salida de los clientes. "Al principio pensaba que eran los niños con petardos y quería regañarles", explicó una vecina, que asegura que todavía no se ha recuperado de la impresión que le causó el hecho, al tiempo que sigue sin entender qué le pudo ocurrir a este vecino.

Posteriormente, realizó un tercer disparo desde el interior, al parecer, cuando un cliente trató de acceder al bar, aunque, afortunadamente, únicamente provocó daños materiales y un agujero en un postigo de madera de una de las ventanas, que todavía se puede apreciar.

Tras una larga espera, el joven habría decido deponer su actitud voluntariamente y se marchó del establecimiento, al que regresó posteriormente sin escopeta, momento en el que fue detenido por agentes de la Policía Local y trasladado hasta dependencias municipales.

Los agentes habrían localizado varios casquillos y algún cartucho en el tejado de una casa próxima al bar, según indicaron los vecinos. Además, habría encontrado un zurrón preparado con latas de conservas y una manta, muy parecida a la que utilizaban los bandoleros, lo que fue confirmado por fuentes cercanas al caso.

Mientras tanto, el juez encargado del caso, tras realizar diferentes pruebas y tomar declaración al detenido y a los testigos, decretó ayer su ingreso en prisión incondicional, acusado de cuatro presuntos delitos, tenencia ilícita de armas, lesiones en grado de tentativa, un delito contra la libertad de las personas y otro de desórdenes públicos.

En el barrio de San Francisco, donde reside el joven y se encuentra el bar donde ocurrieron los hechos, siguen sin salir de su asombro ante lo ocurrido, y es que, según indican los vecinos "no tenía problemas con nadie". Además, se da la circunstancia que el joven sería biznieto del último bandolero que tuvo la Serranía de Ronda, el mítico, Flores Arrocha, que murió en un enfrentamiento con agentes de la Guardia Civil en 1932, y cuyo parentesco ha salido a relucir en estos días. Muchos creen que el joven podría tener pensando tirarse al monte, como se denominaba a la huida de los bandoleros hacia la sierra.

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