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Una profesora de Torremolinos con diabetes pide dar clases telemáticas

  • La Consejería de Educación dice que la profesora “no precisa adaptación, ni cambio del puesto de trabajo”

La profesora de enseñanza Secundaria Cristina Fernández. La profesora de enseñanza Secundaria Cristina Fernández.

La profesora de enseñanza Secundaria Cristina Fernández. / M. H. (Torremolinos)

Una profesora del Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Los Manantiales, en Torremolinos, reclama “adaptar sus tareas para no estar expuesta al público” o realizar su actividad de manera “telemática” al ser considerada como “personal especialmente sensible” por padecer diabetes, mientras que desde la Consejería de Educación de la Junta aseguran que “no precisa adaptación, ni cambio del puesto de trabajo”.

La afectada es Cristina Fernández, una docente de Secundaria de 59 años que ha sido durante 13 la directora del centro, donde ha asegurado que “no es un sitio seguro” y es “muy difícil” cumplir con las medidas de seguridad para prevenir la Covid-19, ya que hay “aulas pequeñas” o “pasillos estrechos”, entre otros. 

Así, ha alertado del “peligro” que presenta el instituto, donde para este curso hay “1.240 alumnos, 111 docentes, 3 ordenanzas, 1 administrativo y 4 limpiadoras” y “cuenta con 47 unidades”.

En concreto, ha detallado que este año impartirá clases “a 6 grupos diferentes de la ESO y Bachillerato”, aglutinando algunas de las asignaturas optativas a estudiantes “de 4 grupos diferentes”, además de no existir “aulas de uso exclusivo para cada” uno, cuyos espacios y su mobiliario “no pueden ser desinfectados tras el uso” porque “se carece de personal para ello”.

La profesora ha relatado que también tiene semanalmente “3 horas de guardia” para “entrar a cubrir las ausencias de cualquier profesor”, asegurando que las clases en 1º, 2º y 3º de la ESO son “pequeñas” y albergan entre “30 y 35 alumnos”, donde “las distancias de seguridad no existen” a diferencia de las sesiones que se imparten a partir del 4º curso, con una “enseñanza semipresencial”.

Otros riesgos a los que puede estar expuesta Fernández son las “aglomeraciones de gente” que se forman a las salidas, y aunque ha apuntado que se realizan de manera “escalonada”, ha lamentado que “dos días a la semana” ocupa un aula en la última planta del edificio de la ESO, por lo que “me toca bajar con mis alumnos tres plantas por una escalera sin ventilación por la que acaban de pasar unos 700” estudiantes más sus profesores. 

Fernández ha explicado que el 15 de junio presentó un anexo II sobre “personas espacialmente sensibles” al riesgo que supone la Covid-19 porque padece desde los 17 años “diabetes mellitus” ante la evaluación del curso, que realizó de forma “telemática”, respondiendo el Área de Vigilancia de la Salud que “no precisa ni adaptación ni cambio de puesto de trabajo, por lo que permanece en su actividad laboral habitual”.

Al considerar que a partir de septiembre sus tareas “habían cambiado considerablemente y debía asumir nuevos riesgos”, envió un informe médico el día 16 que constata su “mal control metabólico”. A ello, el organismo ha respondido de igual manera que en junio. No obstante, han apuntado desde la Consejería de Educación que “si su situación sanitaria se viera modificada podría solicitar una nueva evaluación”, aclarando que la misma es realizada por el Centro de prevención de riesgos laborales, que depende de la Consejería de empleo, formación y trabajo autónomo.

En la actualidad, Fernández está acogida a la huelga docente y plantea “adaptar sus tareas para no estar expuesta al público”, realizar su actividad de manera “telemática” o que se le otorgue la “incapacidad transitoria” para evitar la Covid.

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