El río Guadiaro crece tras un leve descenso en Jimera de Líbar en una jornada de aviso amarillo
Aún hay cortes de carretera y algunos residentes tratan de quitar barro
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El municipio de Jimera de Líbar ha continuado bajo la lluvia este jueves tras pasar de aviso rojo, en la jornada de este miércoles, a amarillo por la borrasca Leonardo. El nivel del río Guadiaro ha variado en las últimas horas tras una gran crecida y ha pasado de su nivel máximo 4,76 a 3,68 metros, según Hidrosur a las 21:00 horas. La tendencia, además, es descendente. Mientras tanto, los vecinos siguen en desalojo por la caída de agua, especialmente notable en la estación de tren, donde se encuentran viviendas y donde se anegaron las vías con piedras y las calles durante el día anterior, en el punto que conecta con la localidad vecina Cortes de la Frontera.
Tal y como ha confirmado el Ayuntamiento de Jimera de Líbar a este periódico, así como algunos de los vecinos de la zona más afectada, el agua no ha entrado todavía al interior de los hogares cercanos al cauce, que mantenían las calles tapiadas. Asimismo, se han mantenido cortados los accesos hasta este mediodía, cuando recientemente han abierto uno de ellos de Jimera de Líbar a Atajate. Sin embargo, siguen cortados los accesos a Cortes de la Frontera y a Benaoján.
“El río ha bajado un metro de altura, lo peor es lo que está sucediendo que con tanta agua, porque las calles se han estado cortando. Tenemos una carretera con mucho peligro de Jimera-Benaoján que la cortan y la de Atajate ha estado cortada y la estaban arreglando. Confiemos que en varios días esté todo listo”, cuenta el alcalde de Jimera de Líbar, Francisco Javier Lobo.
En esta línea, añade que como el agua “ha bajado en todos los arroyos” se ha “filtrado” pero sigue habiendo rocas y tierra en las vías. “Estamos yendo y viniendo desde esta mañana. Si llueve poco el río baja pero ayer invadió la calle y llegó a las puertas de las viviendas”, insiste.
La mañana de este jueves ha transcurrido con lluvia hasta aproximadamente las tres de la tarde, aunque se mantiene el aviso amarillo al menos hasta las 18:00 horas y se espera más agua en los próximos días, según aclara la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Por el momento, las mayores incidencias se han concentrado en las carreteras cortadas y en la zona cercana al caudal, como es la estación de tren. Además confirman la caída del techo del polideportivo del municipio por el exceso de agua.
“Ha sido fatal, como estamos. Los compañeros están liados quitando barro, haciendo lo que pueden. Dios quiera que vaya mejor. Por lo pronto estamos bien, pero es peligroso”, comenta María del Carmen Almenta, residente de una de las viviendas pegadas al río.
"Vivimos con nervios porque no sabíamos si se iba a desbordar el río. Al final se desbordó, pero no ha subido a las casas. Había bajado esta mañana un poquito, pero ahora ha vuelto a subir otra vez a igual que ayer. Estamos un poquito preocupados", retrata el vecino de la zona, Matías Jofre.
Antonio, vecino de Jimera de Líbar de la zona alta, se ha dispuesto durante la mañana a limpiar las calles que rodean la estación. “La situación está bastante mal, hay mucha agua estancada en muchos sitios donde se acumula tierra y gravilla y eso atasca y provoca una balsa. Vamos poco a poco quitando lo que se pueda para que la gente pueda pasar. Somos unas ocho personas, además de los dos encargados. Vamos juntos porque si fuéramos dos no terminaríamos. Tenemos que quitar todo lo que podamos para que no se vuelva a amontonar”, narra.
Con ello, señala que los que viven allí “se han acostumbrado a que el río suba y acumule agua”. “Mantenemos las esperanza de que aunque siga lloviendo no sea tanta cantidad de golpe. El río ha bajado metro y medio y aunque siga lloviendo se ha calmado un poquito la cosa”, incide.
Vecinos, desalojados y afectados
Por su parte, Villy Stambuleiro, residente desalojada y trasladada al hotel del pueblo, cuenta que ayer vio que llovía en cantidad y había “un montón de viento” que no le permitía “ni salir a tomar el aire”. “No sé cómo estará mi casa ahora, estoy deseando volver. Si ha entrado agua me pondré a limpiar, pero no estoy preocupada porque lo organicé todo antes de salir”.
Teresa De Saram, una mujer mayor que también fue realojada se muestra agradecida con el Ayuntamiento y los vecinos: "Gracias a la gente tan buena de este pueblo estoy sana y salva. Pidieron un espacio para mí en el hotel y luego me han dejado quedarme en casa de unas personas que conozco. Ayer era peligroso salir. No sé cómo estará mi casa, pero me avisarán cuando pueda ir".
Así, Diego García un vecino de la zona alejada del río pero expuesto a la lluvia, recalca que el día anterior se mantuvo "encerrado y sin pan" ya que los panaderos no podían llegar al pueblo. "Estamos muy preocupados por la crecida del río y el agua que entraba en casa por las goteras. Era demasiada, fue exagerado. A mi hijo le ha entrado en las habitaciones". Lo mismo le ocurrió a Juan Barragán, que estaba junto a su lado paseando por la plaza del Ayuntamiento. "Ha habido cortes de luz, pensaba que me iba a quedar toda la noche así porque tardó en volver en una de ellas. Esas goteras afectan a una habitación y a mi cocina de casa, que se anega cuando le llega el agua".
El sol ha empezado a salir momentáneamente durante la tarde, tras ello el río Guadiaro ha continuado creciendo hasta niveles similares a este miércoles de aviso rojo.
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