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Los vinos de Ronda también son profetas en su tierra

Tomás Mayo, responsable del restaurante Pedro Romero, muestra tres vinos tranquilos de Ronda. Tomás Mayo, responsable del restaurante Pedro Romero, muestra tres vinos tranquilos de Ronda.

Tomás Mayo, responsable del restaurante Pedro Romero, muestra tres vinos tranquilos de Ronda. / javier flores

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Los vinos de Ronda, que comenzaron a recuperarse en el año 1992 con la llegada del príncipe Alfonso de Hohenlohe y Federico Schatz, comienzan a ser profetas en su tierra, no sin antes tener que superar las propias reticencias externas, hasta el punto de que durante muchos años han sido mucho más reconocidos fuera que dentro. Hoy en día la calidad de los vinos rondeños ya no está cuestionada y en esta subdenominación de origen se elabora uno de los mejores pint nour del mundo.

Tras el paso de los años y la llegada de nuevas bodegas y referencias, en la actualidad se producen más de 100 referencias, los vinos rondeños también han ido ganando terreno en casa y lo que antes era una rareza, como encontrar vinos de la zona en bares y restaurantes de la ciudad del Tajo, ahora es lo habitual.

Una de esas excepciones fue el restaurante Pedro Romero, uno de los buques insignia de la restauración rondeña con cuarenta años de historia, que puede presumir de que en sus mesas han comido algunas de las personalidades nacionales e internacionales más reconocidas que han pasado por Ronda. Sus responsables apostaron desde un primer momento por aquellos primeros vinos, algo que reflejaban en su carta como nuestros vinos. Eran conocedores de la pasión y el buen hacer de aquellos primeros viticultores a los que algunos no auguraron mucho futuro. Poco a poco, conforme iban apareciendo nuevos vinos, pasaban a formar parte de la carta del restaurante, hasta el punto de que "se convirtieron en nuestros vinos", explica Tomás Mayo, actual responsable del restaurante.

Mayo, que desde aquellos primeros orígenes se interesó por cómo se hacían y se "enganchó" a este mundo del vino, en la actualidad tiene un master en Viticultura y una especialización en Enología, además de haber sido 4º en el concurso nacional La Nariz de Oro. Él es rotundo a la hora de defender su apuesta por incluir solo referencias rondeñas en lo denominado como vinos tranquilos (tinto, rosado y blanco). "Con la oferta de Ronda yo le puedo dar a cualquier tipo de cliente un vino para que disfrute", dice de forma rotunda y claramente convencido de lo que dice.

Además, defiende el trabajo que se realiza en las bodegas y por parte de los enólogos, al tiempo que asegura que todos los vinos de la carta están catados. "Sabemos lo que ofrecemos", al tiempo en que se refuerza en la decisión que tomaron ahora ya hace cinco años, cuando los vinos tranquilos de su carta pasaron a ser todos de Ronda. Antes llegaron a tener 500 referencias de diferentes regiones vinícolas de España y el mundo.

Mayo reconoce que al principio fue una medida que sorprendió más a los clientes y recuerda al detalle la mesa en la que se sentó la única familia que se marchó y se fue por este hecho, sin que le diesen la oportunidad de demostrarle que podían tomar un buen vino sin tener que recurrir a otras zonas.

Ahora, pasados cinco años de aquella decisión, asegura que "no pienso cambiar, el porcentaje de éxito es abismal". Además, al igual que ocurrió con los vinos rondeños en su propia tierra, lo que al principio eran ciertas reticencias de los clientes ahora es una aceptación generalizada, con escasas excepciones. De hecho, Pedro Romero ya no es una excepción en Ronda, son varios los locales de restauración de la ciudad que ya solo ofrecen vinos tranquilos rondeños, al considerar que con más de 100 referencias pueden atender las demandas que haga cualquier tipo de cliente.

Mayo expresa su deseo de que algún día pedir un Ronda sea tan habitual como pedir un Málaga, Rioja o Ribera, algo que ya comienza a oírse entre los consumidores habituales.

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