Los accesos al pantano de Montejaque siguen cerrados
El nivel del agua ha descendido 13 metros desde que alcanzó su punto de desagüe el 13 de febrero
Así se desagua la presa de Montejaque tras alcanzar el límite de su capacidad
El pantano de Montejaque sigue su lento descenso del nivel de agua tras su histórico desagüe ocurrido durante el pasado tren de borrascas. Desde el 13 de febrero, momento en el que alcanzó su nivel máximo, fueron algo más de 13 metros los que bajó este embalse que nunca ha llegado a funcionar debido a las filtraciones del terreno.
Precisamente, esas filtraciones están haciendo de compuerta natural y están llevando poco a poco el agua acumulada hacia el interior de la Cueva de Hundidero-Gato, un recorrido que le lleva a desembocar en el cauce del río Guadiaro, ya en el término municipal de Benaoján.
A pesar del descenso, los accesos a los alrededores del muro de la presa siguen cerrados a los visitantes, según han confirmado desde el Ayuntamiento de Montejaque. Y es que se quiere evitar cualquier situación de riesgo. Un cierre que también afecta a los elementos de aventuras que se instalaron en este espacio como su tirolina, puente tibetano o su vía ferrata.
El Consistorio también permanece a la espera de que las condiciones de la zona permitan poder realizar una valoración de los daños sufridos. Y es que el desagüe de la presa provocó importantes daños en el camino que permitía el descenso hasta la boca de la cueva de Hundidero. Un sendero que había sido rehabilitado recientemente dentro del plan de puesta en valor del espacio. No obstante, en su descenso el agua hizo desaparecer tramos completos del mismo y han creado un importante socavón en el terreno, por lo que se tendrá que estudiar si es viable su reconstrucción.
Mientras tanto, técnicos de Endesa, empresa propietaria de las instalaciones, siguen monitoreando diariamente la situación de la presa y controlando la bajada de la misa.
La presa sigue siendo motivo de visita y son muchos los turistas que se acercan a los miradores exteriores para tratar de ver este pantano que se hizo famoso y que, durante una semana, mantuvo en vilo a los vecinos de la zona.
Mientras tanto, al otro lado de la cavidad, en la boca de Gato, el Ayuntamiento de Benaoján comunicó que queda prohibido el acceso hasta la cueva debido al gran volumen de agua que sale de la misma y que arrancó la pasarela peatonal. Debido a esta situado el agua cubre la totalidad del paso para la línea del ferrocarril, por lo que intentar cruzarlo supone un peligro mientras el nivel y la fuerza del agua que sale de la cueva no disminuya.
La situación del pantano de Montejaque fue una de las situaciones que más preocupó durante los momentos más complejos de las intensas lluvias que se produjeron a principios de febrero.
Aunque los técnicos no descartaron en todo momento, el miedo a una posible rotura y sus consecuencias en la zona se instalaron entre los vecinos.
Mientras tanto, los técnicos se centraban en la zona de los aliviaderos que nunca habían entrado en carga en sus más de 100 años de historia. De no hacerlo existía el riesgo de que pudiese desbordar por el muro principal y nadie sabía qué podía ocurrir si llegaba a producirse esa circunstancia. Finalmente, ocho de los 10 sifones entraron en carga y comenzaron a funcionar, provocando alivio general.
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